“El Puma” y otras cantinas dejan de “rugir”

“El Puma” y otras cantinas dejan de “rugir”

Unos sonríen ante la presencia policiaca. Otros, preocupados, se pasean nerviosos. Los primeros son vecinos que durante años han estado pidiendo ser escuchados. Los segundos, son clientes y meseras de las cantinas que pululan en la 4ª Poniente Sur de Tuxtla Gutiérrez, focos de riñas, asaltos y desorden. Varios fueron cerrados.

Dos mujeres, ataviadas con una blusa de tirantes, escote pronunciado y short de mezclilla llegan a la 4ª Poniente y 6ª Sur. Detienen sus pasos. Miran asustadas. Murmuran entre sí. Luego de unos minutos se alejan.

“Son meseras y sexoservidoras”, dice uno de los hombres que salió de una de las cantinas clausuradas. “Le sacatearon al parche”, agrega otro.

Decenas de policías, patrullas, moto patrullas se encuentran sobre la 4ª Poniente y sobre la 7ª Sur.

Proceden a colocar los sellos de clausura sobre la cortina de acero de uno de los antros. Uno se llama El Puma. Por el momento ya no rugirá.

“Bendito Dios”, exclama Priscila que vive enfrente. “Ya no es vida. Todos los días, bueno, en las noches, es un ruidero. No dejan dormir. Peleas, asaltos, gritos”.

Como Priscila, otros vecinos se sumaron y elaboraron una lona. La lluvia y el sol la acabaron. Nunca se oyó la petición. Pedían el cierre de las cantinas aledañas.

“Parece que somos ciudadanos de segunda o tercera porque no vale nuestro sentir”, dice Yolanda, Y recuerda que en la 3ª Poniente y 6ª Norte, en “El Negro”, allí lo cerraron. Se quemó y ya no lo reabrieron.

La lona se destrozó, pero los mensajes siguieron. En un local de la 4ª Poniente y 4ª Sur se lee: “Ya no más cantinas”, “estamos hartos de cantinas”.

Por eso ahora sonríen. Celebran. “Es temporal, pero algo es algo”, dicen.

Los preocupados son los clientes y meseras. No saben a dónde ir.

Como “El Puma”, corren la misma suerte “Los Escalones” y una cantina sin nombre, que operaba en la esquina de la 7ª Sur y 4ª Poniente. Antes era una bodega de muebles.

Al parecer otros antros serán cerrados. “Es que no tenían señalamientos”, dice un policía.

El sello de clausura expresa que “Derivada del acta circunstanciada SPCM/652/2016, tras recorrido de verificación a este inmueble se observó diversos incumplimientos en materia de Protección Civil, por lo cual se determina RIESGO ALTO (con letras rojas)”.

“Ja, de cuándo acá la autoridad se preocupa por la integridad de los borrachos y las meseras”, cuestiona un cliente descorazonado.

“Son 500 días de salario mínimo de multa”, explica un elemento municipal.

El sello advierte que aquel que rompa el papel, será sancionado conforme al artículo 387 del Código Penal vigente en Chiapas y con base en los artículos 14 y 16 de la Constitución.

Por el momento disfrutarán de una paz temporal.