Empleado amputa dedos a su patrón

La mamá de Luis mira el dedo cercenado y se estremece. “Te dije que no lo contrataras, hijo. Pero no me hiciste caso”. El joven empresario podría perder dos dedos por completo. Su ayudante se lo amputó parcialmente, por “accidente”. Este mismo provocó la muerte a su patrón anterior, también “accidentalmente”.

Regina mira a su esposo que trata de dormir para olvidar su dolor. No puede creer que le haya pasado esto. Lo acaban de intervenir para amputarle parcialmente dos dedos. Y el doctor advierte que la pérdida puede ser mayor. Hay mucha infección.

El joven empresario dueño de una tortillería en el poblado Ángel Albino Corzo, municipio de Copainalá, estaba engrasando la cadena de su motocicleta de reparto.

Indebidamente, el repartidor estaba sobre el velocípedo. Accidentalmente, el ayudante piso la palanca de velocidades, la cadena giró y prensó los dedos de la mano de Luis, su patrón, contra la corona metálica.

Con una terrible hemorragia, Luis fue llevado a la clínica de salud de Tecpatán, donde no contaban ni con agua oxigenada para lavar la herida.

Le cocieron la herida, pero sin la asepsia debida. Más tarde el joven comenzó a sentirse mal. Y fue traído a Tuxtla Gutiérrez, donde fue atendido en un nosocomio particular.

El traumatólogo le retiró los puntos. Y al observar dentro del dedo observó polvo y grasa aún. Eso le desató una terrible infección. Y tuvieron que amputar parcialmente.

Aunque el repartidor se disculpó con su patrón, es claro que fue un acto irresponsable al estar sobre la moto, encendida y luego pisó la palanca de velocidades. El agraviado podría proceder penalmente contra el agresor.

La mamá de Luis no cree que haya sido un accidente. Y es que, según dicen, el ayudante de Luis, oriundo de la colonia San Antonio, municipio de Copainalá, ya tiene antecedentes de otros “accidentes” con patrones.

Su último patrón murió desnucado, cuando este joven “accidentalmente” jaló de las riendas de un caballo, éste se encabritó y relinchó tirando al hacendado.

Por eso la mamá de Luis se lamenta: “Te dije que no lo contrataras, hijo. Pero no me hiciste caso”.