Un motociclista sufrió fractura expuesta de tibia, tras chocar contra la portezuela de un auto estático, cuyo conductor descendió sin precaución, en hechos ocurridos en la capital Tuxtla Gutiérrez. Aunque el acto fue accidental, es un mal hábito de la mayoría de los automovilistas, taxistas o colectiveros que no tienen cuidado de las bicicletas o motos que circulan.
Fermín Antonio Velasco Rodríguez pudo ver, debió ver, por su espejo retrovisor, que la motocicleta se acercaba. Y en ese caso debió esperar el paso del velocípedo.
En cambio Agustín López Vázquez (34 años), quien conducía la motocicleta, no es adivino para saber que Fermín abriría la portezuela de su auto estacionado, por ello fue tomado desprevenido.
La motocicleta marca Italika, color verde y negro, placas N44JB, circulaba de sur a norte sobre la 11ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez. Agustín la conducía. Y éste quiso rebasar a una camioneta, la cual le cerró el paso, por lo que la moto se pegó a la orilla.
Al llegar entre la 3ª y 4ª Sur, el velocípedo se estrelló contra la portezuela delantera, lado izquierdo del automóvil marca Chevrolet tipo Aveo, color vino, placas DPN-1444. Fermín se dispuso a descender, pero sin precaución.
Y al abrir la portezuela provocó el lamentable accidente. La motocicleta derrapó unos metros sobre el pavimento y el motociclista cayó sobre la acera.
Un charco de sangre evidenció la gravedad del accidente. Agustín tenía fractura expuesta de tibia, en la pierna derecha.
Durante casi una hora de espera llegaron al lugar su esposa, el perito de Tránsito Municipal, Tránsito del Estado, curiosos, familiares de Fermín, pero la ambulancia no llegaba.
Por fin apareció la unidad de emergencia PCA-04 de Protección Civil Municipal al mando de Gabriela Vázquez. Le retiraron el trapo con que vecinos amarraron la pierna de Agustín, para evitar que el polvo infectara la herida.
Y ya arriba de la ambulancia, la demora seguía. “A dónde lo llevamos”, preguntó el paramédico. Y el ajustador de la aseguradora del culpable dudaba: “No sé, a la Cruz Roja o algún lado, es que aun no lo definimos”.
Un rescatista apremió a la esposa de Agustín. “Apúrense porque esto no es juego, la herida es seria y ya tiene más de una hora abierta, expuesta, si le cae gangrena le quitan el pie a tu marido”.
Y la esposa urgió al paramédico. Llevaron al lesionado al hospital Gilberto Gómez Maza.
El culpable quedó detenido. “Ya lo sé”, dijo al perito de Tránsito que le explicó el procedimiento.
Una grúa se llevó a las dos unidades al corralón.












