Enésimo robo a tienda de conveniencia

Enésimo robo a tienda de conveniencia

Los policías estaban dolidos por el trato déspota del encargado de seguridad de la tienda. Pero no es por ello que expresaron su sospecha de que el ilícito haya sido un “auto robo”. “Ya son varias veces y es lo mismo. Yo estaba a una cuadra cuando se activó la alarma y no vi a nadie salir de la tienda”, dije otro.

La música ruidosa, confusa por la mezcla de varios aparatos que compiten por la atención y el dinero de los paseantes, se oían en el parque del barrio Santa Cecilia (3ª Oriente y 8ª Sur), la Plaza del Mariachi. Hay Feria.

Y a una cuadra sobre la 9ª Sur y 3ª Oriente, en la tienda de conveniencia, arribaron moto patrullas. Unas de la Policía Estatal y otras de la Municipal.

Los elementos ingresaron al local comercial. Adentro, los recibe Mariela Molina Juárez, de 25 años, la encargada del comercio.

La acompañaba un joven nervioso, por la presencia de la Policía y por el reportero que tomó fotos desde fuera.

Dicen que un joven solitario, armado con un cuchillo cebollero enorme, los amagó. Se llevó el dinero de la venta y una botella de whisky.

A los 20 minutos llegó un hombre alto, delgado, moreno. Vestía uniforme de seguridad privada. Estacionó su auto con rótulo de su empresa y entró a la tienda.

Miró con desprecio a los policías, se acercó a la caja y luego sacó a todos. Puso llave.

Se comportó hermético y hasta grosero. “Siempre es así”, dijeron los elementos operativos.

Afuera, un hombre ebrio intentó entrar. “No se puede jefe. Está cerrado. Al rato en unos 15 minutos abren”, le explicó el policía.

El hombre rogó. “Disculpe, será que usted puede entrar y hacerme una recarga. Es para hablarle a mi vieja que no se preocupe”. El policía rió. “Mire amigo, hubo un asalto y por eso está cerrado”.

El hombre encogió los hombros, rió tímidamente y se retiró.

Adentro, todos se miraban entre sí.

El encargado dijo que fueron como siete u ocho mil pesos. Los otros dijeron que como dos mil, lo robado.

Antes de marcharse, los policías ataron cabos. “Esto parece un auto robo. Está muy sospechoso”, coincidieron.

Uno de ellos dice que al activarse la alarma estaba a una cuadra. “Llegué en menos de 20 segundos. No vi a nadie salir de la tienda. Es para que el ladrón hubiera salido corriendo. No dejan ver las cámaras. Los clientes de afuera dicen que no oyeron ni vieron nada raro”, comentó uno.

Y otro añadió: “Yo trabajé en Cometra y les dan indicaciones a los empleados para que cada rato estén echando el efectivo a la bóveda. No deben guardar efectivo”.

Los policías estaban dolidos por el trato déspota del encargado de seguridad de la tienda. Pero no es por ello que expresaron su sospecha de que el ilícito haya sido un “auto robo”.