Explota cohetón en mano de un niño

Explota cohetón en mano de un niño

Su mirada era gris, como la tarde. El dolor que experimentaba contrastaba con el ambiente festivo que se desató a menos de 30 metros. Y su mente infantil no logró entender el origen del agudo dolor y del mal. Se limitó a llorar para desahogar su pena. Y extendió la mano en espera de ayuda por parte de los paramédicos.

Rafael de Jesús Sántiz Escalante tiene ocho años de edad y una gran curiosidad por explorar el mundo que lo rodea.

Ha crecido rodeado de carencias. Y el Año Nuevo lo alcanzó sin sueños. Lo que tuvo en el 2015, fueron como castillos de arena y se desmoronaron. Prefiere vivir el presente.

Ayer en la tarde, fue de visita a casa de su abuelito, en la calle 7ª y avenida 3, en la colonia Capulines, Primera Sección, de Tuxtla Gutiérrez.

A una cuadra de allí, había fiesta. Y comenzaron a quemar cohetones. Uno de ellos llegó justo a la casa de su abuelito. No explotó.

El niño corrió a recoger el cohetón no estallado, con la ilusión de hacerlo explotar más tarde. Era la única forma de tener un explosivo en su poder.

Pero precisamente cuando el detestado castillo de arena comenzaba a erigirse en su tierna mente, sobrevino lo inesperado: una explosión.

El cohetón explotó entre sus manos. Dos dedos de su mano derecha reventaron. El niño gritó aterrado. Tenía la mano entumecida y el oído ensordecido por el fuerte ruido de la explosión.

El grito alertó a su abuelito, quien al ver las quemaduras del menor, pidió ayuda.

Una llamada al 066 solicitó el auxilio médico, que fue proporcionado por Protección Civil Municipal. La unidad de emergencia PCA-02, al mando del paramédico Víctor Liho, arribó al lugar.

Además de los dos dedos reventados, el niño tenía quemaduras en el tórax, por lo cual fue trasladado al hospital Gilberto Gómez Maza.

La fiesta de los vecinos continuó, ajenos al dolor del niño.