Un ranchero que hace poco llegó a Tuxtla Gutiérrez, a probar suerte, fue atropellado por un auto “fantasma”. Aunque la moto que conducía se dañó al caer, la habilidad del otrora vaquero de un rancho le permitió evitar golpes en su anatomía.
Darinel Vázquez Rivera (37 años) conduce una motocicleta marca Italika, color negro, placas NF12N. Transita de poniente a oriente sobre la 1ª avenida Sur de Tuxtla Gutiérrez.
El hombre luce como todo un vaquero. Botas de cuero color café, cinturón del mismo color, pantalón de mezclilla azul y camisa a cuadros. Un bigote abultado le da el toque final.
Solo le falta el sombrero y el caballo, diría un agente de Tránsito Municipal, más tarde.
En vez de sombrero usa un casco protector y, en vez del cuadrúpedo, un “caballo de acero”.
Darinel trabajaba como vaquero en un rancho de Tecpatán. Pero se cansó de matar culebras venenosas, que a cada rato mordían a las vacas que cuidaba. También la nauyaca le mató a su perra consentida.
“Antes que me mate a mí también, me salí”, dice mientras sentado sobre su moto espera el arribo de los oficiales.
Es que al llegar a la esquina con 10 Oriente, de norte a sur salió una camioneta del color de la noche, oscura, que le pegó en un costado al velocípedo de Darinel, derribando a la unidad y al piloto.
El culpable huyó, dejando atolondrado y desconcertado a Darinel. El agraviado se quedó sentado sobre su moto, y solo se levantó al ver la patrulla PCC-46 de Tránsito Municipal.
Sin saber qué hacer, Darinel pensó que para colmo de males lo infraccionarían. “Soy nuevo por acá, no vi el carro cuando salió”, explicó.
Los agentes rieron entre sí al notar la preocupación del vaquero y le dieron el apoyo. No hubo una grúa de cortesía, pero le permitieron llevar su moto en la camioneta de un amigo.
“Definitivamente la ciudad no es lo mismo que el campo, ni un caballo es lo mismo que una motocicleta”, se quedó pensando Darinel.












