Tremenda sorpresa se llevaron vecinos de la colonia Caminera de Tuxtla Gutiérrez, al despertar ayer y no poder encender su automóvil.
A más de seis unidades les robaron la batería. Una camioneta fue robada, al parecer durante la madrugada. Todo fue en la venida 17 de Octubre, casi esquina con la calle San Martín. Otras acciones aisladas, similares, ocurrieron en otras colonias.
José Domingo “N”, despertó ayer a las 7:02 de la mañana. Se lavó la cara y salió a la calle para encender su auto, calentar el motor y llevar a su hija a la escuela primaria.
Pero su auto, un Nissan tipo Tsuru, color gris, placas DRG-6877, ni siquiera tenía marcha.
José abrió el cofre de su auto para revisar la batería, pues a veces se descarga y con un golpe en las terminales el coche enciende.
Pero cuál fue su sorpresa al ver que la batería ya no estaba. Incluso las terminales de cobre habían sido arrancadas. Solo quedaron los cables.
José gritó a su esposa, quien corrió a ver de qué se trataba. En eso estaban cuando se escuchó otro grito frente a la casa del vecino.
También a él le robaron la batería de su coche, un Chevy Pop blanco. Minutos después los demás vecinos revisaron sus autos y se llevaron tremenda sorpresa. Sus temores se confirmaron. También les robaron las baterías a otro Tsuru vino, un Tsuru blanco.
Leopoldo Gutiérrez, que llevó su camioneta Ford Ranger color negro, placas DC-87382, al taller de hojalatería y pintura precisamente ayer, también sufrió el robo de su batería.
Todos los autos de la cuadra que une a la colonia Caminera con la colonia Santa Anna, estaban molestos.
Sus coches fueron abiertos, pero quedaron cerrados, sin una señal de haber sido forzados.
Fue al querer encender el motor que se percataron del robo.
Curiosamente los ladrones abrieron los autos, pero no se los llevaron, solo iban por la batería. Al parecer las venden en 250 pesos en los centro de reciclaje.
Sobre la calle Tabasco, entre 1o de Mayo y avenida Tuxtla, de la colonia Santa María La Ribera, Pablo Morales, también sufrió el robo de su batería. Dejó su coche, tipo Tsuru color arena, placas DMS-9201, por una hora. Y lo halló desvalijado.
La fiebre del robo de batería ya comenzó. “Pero lo bueno que no se llevaron mi carro. Ya me robaron un Tsuru”, dijo Pablo riendo nervioso.
Quien no tuvo la misma suerte fue el dueño de una camioneta Nissan doble cabina, roja, sin placas de circulación, que sobre la avenida 17 de Octubre, cerca de los vecinos que perdieron sus baterías, se percató que su unidad ya no estaba. Seguramente en ella se llevaron todas las baterías hurtadas.












