Golpiza a presunto violador de niña

Golpiza a presunto violador de niña

“Por eso es que la gente se hace justicia por propia mano, porque la autoridad no actúa”, dije la mujer mientras miraba iracunda al oficial que subía a su patrulla y se marchaba, sin llevar al hombre acusado de intento de violación a una niña. Luego la patrulla regresó, llegaron más policías y la reyerta duró casi dos horas.

Un hombre de la tercera edad, una mujer embarazada, su hermana y su mamá, todos lucían enlodados y con manchas de sangre. Acompañados por vecinos rodearon a un hombre tirado, boca abajo, en un charco de aguas negras.

Dijeron que manoseó a una niña de nueve años, la cual estaba presente. “No sé si la violó o no. Será la revisión médica la que lo determine”, dijo la mamá temblando de rabia.

Esperaban una ambulancia o patrulla. Llegó la unidad 501 de la Policía Municipal.

El oficial miró la escena. Recibió una andanada de insultos. Y prefirió marcharse.

Es ahí cuando la tía de la niña agraviada soltó la frase: “Por eso es que la gente se hace justicia por propia mano, porque la autoridad no actúa”.

“Si quieren que lo masacre a golpes, que lo mate, entonces lo haré. Ahí si van a venir corriendo a detenerme.”, añadió.

Llegó otra patrulla de la Policía Municipal. Eran las 7:30 de la mañana.

“Señora, ya habíamos venido a las 5 de la mañana. Les indicamos lo que procedía. Eso que hicieron es un delito, también”, dijo el comandante.

Se refirió a los golpes que le dieron al hombre. Tenía heridas en la cabeza. Estaba amarrado de los pies.

“Claro, como no es su hija, les vale; pero si fuera su familiar al que violaron a ver cómo iban a reaccionar”, justificó la mujer embarazada.

Todos coincidieron que el hombre amarrado y la mamá de la niña agraviada, bebían juntos en una cantina clandestina, ubicada en la avenida del Rosario, entre las calles Pino Suárez y 12 de Octubre, en la colonia Santa Ana.

En un descuido de la mujer, el hombre ebrio (dicen que es de Coita, pero no saben su nombre) fue a la cama donde dormía la niña y la manoseó.

Los familiares pidieron la patrulla, pero al ver que el hombre estaba dentro, los policías se fueron. No podían ingresar.

Así que les hicieron el favor de sacar al hombre. Pero ya en la calle quiso escapar y al ser detenido arremetió contra todos. Por eso las manchas de lodo y sangre en varios. Por eso la golpiza que le dieron. Por eso lo amarraron.

Y por eso los policías no querían llevarlo, ni siquiera por una falta administrativa. Argumentaban que “no había flagrancia”. Y por eso la discusión se prolongó por una hora más.