Halla a su marido colgado y tarda 6 horas en reportarlo

Halla a su marido colgado y tarda 6 horas en reportarlo

La mujer se ve tranquila, fría, de roca. Así se lo dice la policía femenil del estado que la entrevista. No llora a pesar de que su marido está colgado, muerto, dentro de la casa.

Y pasaron más de seis horas para que reportara el macabro hallazgo al 911. “¿Que hizo usted todo ese tiempo?” es la pregunta. Y deberá rendir su declaración ante la autoridad competente.

El joven grita, llora, desea entrar a casa. “¡Déjenme ver a mi papá. Quiero verlo!”.

Un amigo lo abraza, un tanto para detenerlo y otro poco para consolarlo. Un policía le dice con cortesía, pero firmeza, que no puede pasar. Ya está acordonada el área.

La ambulancia 263 de la Cruz Roja arribó a las 21:50 horas. Miguel Ángel de los Santos Pérez, de 54 años, estaba colgado. Ya no contaba con signos vitales. Imposible. Había pasado más de seis horas así.

Inexplicablemente su pareja hizo el reporte al 911 muy tarde.

El perito de la Procuraduría General de Justicia del Estado, Eduardo Hipólito Aguilar, acudió a las 22:51 horas. Se entrevistó con la hija del extinto, Nayeli de los Santos Meza, de 30 años.

La casa marcada con el número 581, ubicada sobre la calle Playas de Catazajá, entre Sócrates e Hipócrates de la colonia El Centenario, se atiborró con familiares del occiso y policías.

Vecinos indicaron que Miguel no estaba enfermo, pero sí “tomaba mucho”.

“Mamá no digas nada, ya sabes como es la mujer”, dijo una muchacha.

La pareja de Miguel, entrevistada tres veces por distintos elementos, sostuvo que estuvo ingiriendo alcohol con el finado. “Tomamos unas cuatro cervezas y discutimos. Salí a barrer como a las 14:00. Entré y ya no lo vi. Lo busqué y no estaba. Le grité por su nombre adentro y afuera de la casa”, dijo.

Agregó que como a las 15:00 horas descubrió a Miguel colgado. Y -según ella- salió a la calle a pedir auxilio, pero nadie la escuchó.

“Señora, ya vio qué horas es ahorita”, dice la policía femenil. Las 23:00 horas del domingo. “¿Qué hizo esas seis horas?” le pregunta. “No sabía que hacer”, responde la mujer.

“La veo muy tranquila, no llora usted!”, añade la policía. Y la mujer, que permanece custodiada, dice que no tiene caso llorar.

La mujer es llevada a declarar, en calidad de presentada. Por el momento no es detenida. El cadáver es llevado al Semefo para la necropsia de ley.