Halló a su hermano muerto

Familiares del fallecido difieren en cuanto a lo procedente. A. Alegría. / CP
Familiares del fallecido difieren en cuanto a lo procedente. A. Alegría. / CP

Una persona fue encontrada sin vida adentro de su domicilio en la colonia Los Pájaros de Tuxtla Gutiérrez.

Al parecer ya llevaba varias horas de muerto, cuando su hermano llegó a la casa y se percató del deceso.

Opiniones encontradas entre los familiares. Unos decían que era muerte natural y otros que debía llegar el Ministerio Público. Al final, solo llegó la policía.

Se llamaba Marco Antonio Argüello Lara. Pero desde joven quiso que lo conocieran como “Viviana”. Dejó de respirar a los 59 años de edad, pero ya había muerto desde antes, opinaron vecinos de la avenida Faisanes, donde tenía su domicilio.

Los vecinos se refieren a que “no era vida lo que llevaba”. A pesar de tener una enorme casa y en un lugar bien ubicado, a orillas del libramiento Sur, su vida era vacía, indicaron.

Durante su juventud, “Viviana” administró el “Mesón de los pájaros”, en su domicilio, antro que gozó de esplendor. Pero poco a poco decayó y con ello también la solvencia de la familia.

Marco Antonio quedó solo al morir su madre. Llegaron a vivir con él dos sobrinos suyos, que al crecer se fueron también, narraron los vecinos.

“Los años, meses, días, horas, Viviana se la pasaba peleando con todo mundo. Los niños le tenían pavor, porque los regañaba por cualquier cosa. Es que de esa manera explotaba por el vacío de su vida”, comentaron los colonos de Los Pájaros.

A eso se refieren cuando dicen que Marco Antonio murió mucho antes de dejar de respirar.

Fue su hermano Gustavo Martín Argüello Lara, de 48 años, quien al llegar a casa de su hermano por la tarde lo encontró muerto y llamó al 066.

A la llegada de la patrulla 30036 de la policía Fuerza Ciudadana, comenzó la discusión entre los familiares. Unos pedían la presencia de paramédicos para valorar a Marco Antonio. También exigían el arribo del Ministerio Público.

Otros decían que no tenía caso, pues era evidente que Marco Antonio falleció en la madrugada, por el grado de rigidez. Por ende no tenía caso pedir paramédicos y menos el Ministerio Público. Fue muerte natural, argumentaron. “Fue del pulmón y el corazón”, dijeron, aun sin que hubiera llegado un médico a certificar, y mucho antes de la autopsia.

Los policías le sugirieron que llamaran al médico familiar para que éste expidiera el comprobante de la defunción y con ello realizar los trámites para la inhumación.