“Este perro parece policía. Le gusta morder”, dice un peatón entre risas como para darle ánimo al hombre que es atendido por paramédicos. El mordido es un transeúnte de la colonia San José Terán. El culpable, un cantinero que no amarra a su perro.
El comandante de paramédicos Víctor Liho, retira la sandalia del pie derecho, arremanga el pantalón de mezclilla del mismo lado y revisa le herida sangrante.
El hombre, de nombre Rosalino Cervantes (42 años), se duele. Y aunque el dolor es agudo piensa en la canción de la Banda Machos: un indio quiere llorar, pero se aguanta las ganas.
El transeúnte caminaba sobre la 3ª Oriente, entre 4ª y 5ª Sur de la colonia citada, cuando del restaurante “Don Crudelo”, salió el perro endemoniado, que sin previo ladrido se fue directo a la pierna de Rosalino.
La mascota del restaurantero mordió el tobillo del hombre desconcertado, y huyó hacia la cantina para evitar que el agredido tomara represalias.
Del local salió el dueño del bar, Eligio Maza Zúñiga. Y sin dimensionar el acto de su mascota, se limitó a decir que pagaría la curación.
Vecinos comentaron que esto no es nuevo. El perro mordelón ya está habituado a morder a quien pase por allí. Cree que su dueño lo es también de toda la calle y quizá de toda la colonia.
“Don Eligio está mal. Ya debe amarrar a su perro. Ya ha mordido a varios y no entiende. No se da cuenta que le va ahuyentar hasta a su clientela, porque ya nadie va querer venir a su antro. Ese perro debe ser policía o político. Le gusta morder y agarrar buen hueso carnudo”, remató sonriente, pero reflexivo el colono.












