Tras dos meses y medio de vivir a las afueras del Hospital Gilberto Gómez Maza, debajo de una negra lona que hace las veces de casa de campaña; Víctor Manuel Pérez Molina junto a su esposa se mantienen a la espera de que su pequeña hija sea operada debido a una complicación respiratoria, una deficiencia congénita que les ha generado gastos económicos casi impagables.
Con apenas 19 años de edad y de oficio peón, Víctor Pérez vio nacer a su hija hace dos meses y diez días (tiempo que lleva a las afueras del hospital), y es que, durante el primer día de nacimiento, su bebé presentó dificultades para respirar por lo que fue internada en dicho recinto médico.
Ahí, los médicos le comentaron a la pareja que su hija, María Guadalupe Pérez López, padecía Asfixia Perinatal, debido a que parte de su cerebro no puede hacer que la pequeña ejecute la actividad respiratoria por si sola, por lo que tiene que recibir oxígeno con la ayuda de aparatos.
“Los médicos nos dicen que es un problema de su cabecita, que desde el momento de nacer vino mal, por eso necesita ayuda para que pueda respirar. Algunas veces le han suspendido la oxigenación para notar su avance, pero vuelve a recaer”, señaló Pérez Molina.
El joven padre mencionó que durante los dos meses han tenido que comprar la gran mayoría de los medicamento y suministros médicos que les piden, debido a un desabastecimiento que sufre el Hospital Gómez Maza; “no hay nada allá dentro”, comenta frustrado Víctor.
Los medicamentos varían en sus precios, algunos de ellos oscilan en los 500 pesos y otros en los mil, además han tenido que adquirir un líquido empleado para realizar las tomografías que cuesta 700 pesos.
Así también, han realizado análisis clínicos en laboratorios particulares, porque en el hospital tampoco tiene suministros; según lo estimado por Víctor en el gasto hasta ahora es de unos diez mil pesos.
Los gastos los realizan aproximadamente cada tres días, y para añadir, Víctor se ha quedado sin empleo debido a que la obra en la que estaba contrato a llegado a su fin; ha sido gracias al apoyo de su suegra que han podido sobrellevar esta problemática por algunos días, sin embargo, esa ayuda también tiene vigencia.
Mientras tanto esta joven pareja aguardará más días y noches en la calle debajo de su techo de lona, resistiendo las fuertes lluvias, el frío y las altas temperaturas del mediodía aguardando hasta que su hija ingrese a quirófano a la espera de una respuesta positiva por parte de la bebé.
“Apenas hoy (ayer) mi esposa salió del hospital de darle de comer a la niña, y la doctora le dijo que mi hijita tendrá que ser intervenida para operarle parte de la tráquea y así pueda respirar sola, pero nos dicen que el riesgo es de que no aguante la dosis de la anestesia por su calidad de su salud”, añadió el joven.
para ayudar
Contacto
Víctor Pérez
Celular:
962 156 44 68












