La mujer estaba colgada del barandal, a punto de caer desde casi 12 metros de altura, sobre el Libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez. Un automovilista llamó al 911. Ella reveló que su marido la tiró de la motocicleta en movimiento. Iban peleando.
Se toma del hombro izquierdo, luego de la cabeza. Está aturdida por el golpe, pero también por el alcohol ingerido.
Trata de esconder su dolor y su dura realidad, así como su rostro.
Ante la pregunta insistente del comandante de la Policía Municipal tiene que responder. Musita su nombre: “María del Carmen”.
Bueno, ¿usted conoce a María del Carmen?. Es que tuvo un accidente. Su marido la tiró de la moto. Está aquí en el Libramiento Norte, por la Calzada al Sumidero… ¡Pues queremos que la vengan a ver, porque no la podemos dejar aquí!
El perito de Tránsito Municipal usó tiempo y saldo de su celular, para ayudar a María del Carmen, y no hubo apoyo de familiar alguno. Parecía no importarles su infortunio.
María comenzó a caminar peligrosamente, descalza, sobre el carril de alta en el Libramiento Norte de la capital chiapaneca.
La ambulancia PCA-03 de Protección Civil Municipal, al mando del paramédico Juan Carlos Márquez, se había retirado. Ella no quiso ser trasladada, a pesar de los golpes en su anatomía.
Según narró ella, viajaba con su esposo en una motocicleta. Era alrededor de las 20:30 horas del día domingo. Transitaban de oriente a poniente sobre el carril de alta, en el libramiento Norte.
Al estar en la parte más alta de la vía a desnivel, su cónyuge la tiró del velocípedo en movimiento.
María cayó y se golpeó contra el barandal. Se incorporó y se apoyó en el tubo metálico. Pero quedó colgando peligrosamente.
Fue un automovilista que la vio y pidió ayuda, porque creyó que pensaba suicidarse.
Al lugar arribó la patrulla PC-115 de la Policía Municipal. Luego, la patrulla PC-033 de Tránsito Municipal.
¿Le pido un taxi? -Se ofreció el comandante.
La mujer movió la cabeza negativamente. Siguió caminando hacia el poniente. De vez en vez se detenía para apoyarse en el barandal, se miraba las manos laceradas por la caída. Y seguía caminando.
El capítulo en su vida fue cerrado ayer, con un caminar penoso… El libro completo aún tiene páginas en blanco.












