“Son rateros. Mire, roban agua, nos robaron el terreno que era del mercado, y ahora quieren hurtar el área verde para la biblioteca. Lo malo es que la autoridad y los colonos lo hemos permitido. Pero por nosotros ya estuvo suave”, dice la mujer y se va a su casa a desayunar.
La gente de la colonia San Pedro Progresivo (en la zona nororiente de Tuxtla) está molesta. Y con justificada razón. Pero una mujer casi lanza fuego por los ojos de la ira acumulada.
Sus dedos señalan con índice de fuego a la casa número 670, ubicada en el bulevar Cañón del Sumidero. En el espacio para el medidor de agua potable, se observa una manguera.
“Mire, no pagan agua, la roban. esto desde hace varios años. Y nadie le dice nada”.
Y al lado de esta casa, las otras dos están igual. Dicen que son del mismo dueño.
La mujer resopla de coraje y agrega: “Aquí estaba antes nuestro mercadito. Todo este predio nos lo vino a entregar Juan Sabines, no él lo donó, solo vino a hacer pública la donación que fue del Ayuntamiento.
”Pero de repente este hombre (nadie sabe su nombre y apellido) vino y nos lo quitó así como así. Y construyó sus casas”.
La dama traga saliva, mira a todos lados, se mesa los cabellos y agrega: “Ahora, seguramente es el mismo hombre influyente, que envió a su ‘prestanombre’ para arrebatarnos este espacio de áreas verdes, donde pensamos hacer la biblioteca.
”Ya nos hemos dejado bastante. Ya no lo vamos a permitir. Lo malo es que se ve que es influyente porque al principio solo vino una patrulla, pero luego se amontonaron varias y todos para proteger al hombre, no para apoyarnos a nosotros”.
Los colonos se dicen dispuestos a todo. Amarrar, golpear oe incluso linchar al ladrón de predio y de sueños.
Por eso piden a las autoridades que apliquen la justicia, antes que ellos la busquen por su propia mano.












