Un joven fue macheteado por otro hombre de su misma edad. Ambos son vecinos de la colonia La Reliquia, al sur poniente de Tuxtla Gutiérrez. La riña se desató frente al domicilio del agresor, quien reaccionó furioso porque su vecino golpeó a su perro. El lesionado fue auxiliado por Cruz Roja e internado en el Hospital Regional.
José Javier Méndez Gómez, de 20 años, caminaba por la escarpada avenida El Jobo, en la colonia La Reliquia. Sus pies resbalaban en el lodoso suelo. Su mirada vidriosa reflejaba su estado de ebriedad y probablemente el influjo de alguna otra droga.
De repente, un perro salió de una casa aledaña, casi en la esquina con la calle Ixtapa. El can intentó morder a José Javier. Éste tomó una piedra y la arrojó contra el enardecido animal. Luego de hacer blanco, lo agrede a patadas. El perro aúlla y corre a refugiarse a su casa.
De la misma casa salió no un animal, sino un hombre convertido en una bestia irracional, también visiblemente bajo los influjos del alcohol y otra droga.
Es un joven que -dicen los colonos- forma parte de una pandilla, al igual que Javier.
El joven, dueño del animal agredido, le gritó a Javier por su nombre, quien se detuvo.
Y lo retó a golpes. Pero el oponente de Javier había dejado un filoso machete en la puerta, adrede, por si es dominado en la pelea mano a mano.
Y sin esperar a ser dominado, el ofendido dueño del perro corrió a tomar el arma blanca y la deja caer en dos ocasiones sobre la humanidad de Javier. Un certero machetazo en la cabeza y otro en la espalda de José.
El agresor corrío a esconderse adentro de su casa. José Javier gritó y salieron sus vecinos. Llegó su novia y su amigo. Lo abrazaron.
Le quitaron su playera teñida de sangre y le aplicaron un vendaje para contener la hemorragia. Otros llamaron al 066.
Al lugar acudieron policías estatales en la patrulla 30055 de Fuerza Ciudadana y elementos municipales en la unidad PCC-25.
Más que para detener al agresor, fue para pedir una ambulancia. Y arribaron la unidad de emergencias 262 de Cruz Roja Mexicana.
Sin pérdida de tiempo, los paramédicos aplican un preciso vendaje en cráneo y espalda del herido, lo subieron a la ambulancia y lo condujeron al Hospital Regional Rafael Pascacio Gamboa.
Antes de ser trasladado, Javier aprietó los puños, crispó los dientes y juró vengarse. Y seguramente lo hará. Es que tiene su pandilla, dicen vecinos. Y los tatuajes en la espalda de su amigo lo confirman.
El agresor no pudo ser detenido. Conoce sus derechos y la policía no pudo ingresar a su domicilio.












