Madre somete a par de ladrones

Madre somete a par de ladrones

La mujer transpira rabia. Tiene el coraje suficiente para golpear a una pareja, pero no para denunciar el ilícito de que fue objeto su hija, según dice. Con furia inusitada, la fémina golpeó y sometió a un hombre y una mujer. Dice que golpearon y robaron a su hija un día antes, en el Centro de Tuxtla.

“¿Me permite usted darle una madriza a esta vieja? por favor comandante. Es que al rato la van soltar y no se vale. A mi hija la dejaron en cama. Quiero cobrarme con mi propia mano”, exclama la mujer, sin soltar la blusa de una joven pálida.

Más de 30 curiosos rodean a las mujeres. Un par de policías municipales atestiguan la escena. Uno de ellos niega con la cabeza, ante el permiso solicitado por la enfurecida mujer.

Sobre el piso, un joven tendido, rodeado también. Su brazo izquierdo, tatuado, luce excoriaciones. Fue sometido y derribado por la mujer que ahora sujeta con fuerza la blusa de la fémina que dice llamarse Geomara Cervantes Bravo.

El joven tirado viste una playera verde olivo, con una rotura en el abdomen. Según dice el policía, fue un navajazo por una riña en “La Escalerita”. Ya es “viejo conocido” como asaltante de peatones.

“No digas nada, no te muevas; no te pueden llevar”, dice otro joven tatuado, que parado a lado del hombre tirado, lo asesora en sus derechos.

En efecto, el policía dice que no lo agarro en flagrancia. “Ya estaba sometido. La mujer dice que el robo fue ayer, a su hija, y que lo identificó mientras caminaba”.

Fue justo en la esquina de Calle Central y 5a Sur, de Tuxtla Gutiérrez, donde la mujer reconoció a la pareja como los que un día antes golpearon y robaron a su hija, a solo dos cuadras de allí (5a sur y 1a Oriente).

“Le robaron un celular”, dice.

Y al verlos se les fue encima. Golpeó y tiró al hombre. Luego siguió con la mujer. La gente intervino sin saber quién ayudar.

Al llegar la Policía Municipal en la patrulla PC-510, la mujer acusaba a los dos de robo y pedía que los detuvieran. Pero no había flagrancia.

El celular presuntamente robado a su hija, ya estaba en su poder, pero no pudo acreditar la propiedad. El policía dijo que el artefacto le quedaría por el momento. La gente y la mujer dijeron: “ratero”.

La mamá de la agraviada dijo que no iría a presentar su querella formal. Así que los dos detenidos fueron liberados.

Pero como despedida la furiosa mujer le dijo a Geomara. “Si la justicia no te hace nada, te juro que yo te voy a dar una mad…”.