Regresaba de una noche de desvelo en la capital Tuxtla Gutiérrez y quizá ni un servicio requerido. Y el mariachi, “loco” de desesperación por llegar a casa y tirarse a la cama, sacó de más el cofre de su camioneta y embistió a un tortillero. Y se puso como energúmeno cuando el agraviado pidió pago de daños. Luego, el mariachi tuvo que tocar al son que le marcó el motociclista repartidor.


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