Mariachi tocó al son que indicó tortillero

El mariachi sonrió ante la cámara, pero antes estaba enojado. A. Alegría / CP
El mariachi sonrió ante la cámara, pero antes estaba enojado. A. Alegría / CP

Regresaba de una noche de desvelo en la capital Tuxtla Gutiérrez y quizá ni un servicio requerido. Y el mariachi, “loco” de desesperación por llegar a casa y tirarse a la cama, sacó de más el cofre de su camioneta y embistió a un tortillero. Y se puso como energúmeno cuando el agraviado pidió pago de daños. Luego, el mariachi tuvo que tocar al son que le marcó el motociclista repartidor.

La noche seguro fue mala. Se ve en su rostro desencajado. Su pelo pinta ya muchas canas. Las arrugas surcan su rostro.

Y le dio por ser mariachi. Y él complace a los clientes. El que paga manda. Pero esta vez fue diferente. Tocó al son que le marcó un joven motociclista. Y ni siquiera le pagó.

Es que el sexagenario conducía su camioneta marca Dodge tipo Ram Van, color blanco, de poniente a oriente sobre la avenida Palmar 1 de la colonia Arroyo Grande.

Se dirigía a su casa en la colonia Los Pájaros. Pero al llegar a la esquina con la calzada Señor del Pozo (o Cerro Hueco), aceleró de más por la subida y el cofre de la camioneta salió mucho.

De norte a sur sobre dicha calzada circulaba la motocicleta marca Honda tipo Cargo 150, blanca, placas CGV36. Conducía un joven repartidor de tortillas.

El velocípedo se impactó en el lado izquierdo de la camioneta. El mariachi frenó, pues por poco y aplastaba al motociclista.

El rudo joven, acostumbrado a las caídas (lo han atropellado varias veces) se levantó y encaró al mariachi “loco”. Que en vez de querer bailar quiso pelear.

“No te voy a pagar nada, si no te atropellé, tú me chocaste”, le dijo indebidamente, pues la preferencia era obviamente del motociclista.

Pero al ver la cámara del reportero el mariachi cambió su actitud. Sonrió. Y accedió a negociar. El tortillero aprovechó la ocasión y sacó tajada.

Y antes de que el perito de Tránsito Municipal llegara, el mariachi optó por pagar lo exigido. De mala gana, pero tocó al son que le pidió el tortillero.

El mariachi se fue por la avenida Canarios a casa. Difícilmente podrá dormir. El tortillero se quedó revisando su moto.

Cuando sus colegas lo vieron y supieron de su atropello, le preguntaron a coro: “¿Y la camioneta?”. “Se fue”, dijo, sin entrar en detalles.