La mujer llevaba el desayuno para su esposo. En el camino iba ensayando una radiante sonrisa y una palabra de amor y reconocimiento a su cónyuge, el cual trabajaba como velador de una escuela de educación especial. Lo halló en un charco de sangre, muerto.
Cuando preparaba el desayuno para su pareja, Ofelia Gómez López sentía un raro presentimiento. Era como una cascada de nostalgia, pesar y tristeza inexplicables.
Se apresuró a ir donde su conyuge laboraba, en el Centro de Atención Múltiple (CAM) número 08, ubicado sobre la avenida Belisario Domínguez y andador Francisco Borrás del fraccionamiento Unidad Chiapaneca.
Era poco más de las 9:30 de la mañana de este domingo, cuando la mujer ingresó a la institución educativa. El plantel estaba muy silencioso. Era normal, por ser domingo, pero Ofelia se sorprendió que su esposo no saliera a toparla, como en otros domingos. Era el velador de dicha escuela ubicada al norte oriente de esta capital chiapaneca.
Lo que Ofelia vio le heló la sangre. Su cónyuge Abel Santos Gómez (58 años) estaba tirado, entre sangre coagulada. Tenía lesiones en el rostro, cuello y cuerpo. Al parecer fue golpeado con un objeto contuso.
Se presume que alguien ingresó al plantel para robar, y al ser descubierto por el velador, lo agredió hasta ultimarlo.
La mujer pidió ayuda al 911. Esperaba que su cónyuge aún estuviera vivo. Abel fue valorado por paramédicos de Protección Civil Municipal, quienes dictaminaron el deceso.
La zona fue acordonada por la Policía Estatal Preventiva, municipal y peritos de la Fiscalía, quienes ordenaron el levantamiento del cuerpo para enviarlo al Servicio Médico Forense.
Hasta el momento se desconoce el móvil del presunto asesinato, aunque trascendió que en el lugar hacía falta una batería y otros accesorios de un vehículo de dicha institución.












