Muere mujer atropellada

Muere mujer atropellada

Luego de haber parpadeado siete mil 200 veces en los dos primeros días del año, sus ojos se cerraron para siempre. Solo había dado unos dos pasos sobre la carretera, cuando fue embestida por un auto no identificado. El conductor huyó a bordo de su unidad.

Ante la demora de la Policía Federal, un hombre se para valientemente a media carretera. En su mano ondea una franela roja, indicando a los automovilistas que deben desviarse o detenerse.

Sobre el asfalto yace una mujer inmóvil. De tez morena, complexión mediana, de unos 40 años de edad, de aproximadamente 1.60 de estatura. Viste blusa verde y falda café. Una sandalia color negro está cerca de su cuerpo.

De su cabeza mana la sangre. Tuvo un traumatismo craneoencefálico severo, que le provocó la muerte instantánea.

Durante el 2016 su corazón latió unas 35 millones de veces, 100 mil veces al día. Luego de dos día del 2016, tras latir unas 200 mil veces, el corazón se detuvo. Tras respirar unas 56 mil veces en las 48 horas del 2017, el pulmón cesó de trabajar.

La mujer se disponía a cruzar la peligrosa carretera Chiapa de Corzo-Tuxtla Gutiérrez, a la altura del restaurante “El Centenario”, el mismo donde hace unas semanas se quitó la vida una joven. Vecinos dicen que su patrón abusaba de ella y por eso se suicidó. La carta póstuma es un misterio, aún.

Pero esta mujer no se suicidó. Al menos eso parece. Quizá ensimismada no tuvo la precaución necesaria al cruzar.

Seguramente el auto que la arrolló iba a exceso de velocidad.

La gente comenta que si falta el puente en ese lugar, que si lo colocan nadie lo usa, que si el puente estaba a más de 10 metros, que si el peatón es culpable por no esperar el paso de los coches, que si el automovilista acelera al ver al transeúnte. Opiniones van y vienen, pero nada resuelve el problema de fondo. Nada vuelve a la vida a la mujer.

La Policía Federal arriba tardíamente y cubre el cuerpo de la mujer.

Solo entonces el valiente ciudadano se retira. Estuvo protegiendo el cuerpo inerte de nuevos atropellos, con el riesgo de que él mismo fuera embestido. Los automovilistas corren sin control en ese y otros tramos.

La mujer fue llevada al Semefo para la necropsia de ley. “Apenas inicia el año y ya hay muchas notas rojas”, lamenta una mujer. Unos se entristecen, otros lo ven con indiferencia. Algunos se irritan. Unos pocos, desean que la mujer descanse en paz.