Muerto en robo a pocos metros de su domicilio

Muerto en robo a pocos metros de su domicilio

La cinta plástica que acordona el cuerpo inerte, sacudida por el viento, emite un sonido macabro. Dos muchachos lloran. “¡Maldita ambulancia que no viene!”. Creen que su padre aún está vivo. Y está muerto. Fue asaltado a metros de su casa, la madrugada de ayer.

“No puede ser. Don Víctor era bien tranquilo”, coinciden los vecinos.

Una mujer que dice ser hermana del hombre tirado, explica que su consanguíneo “era médico veterinario. Tenía una taquería en el Centro de Tuxtla”. Aunque su corazón espera que Víctor esté vivo, su mente acepta que “era”. Y así lo externa.

La duda hizo presa de todos. “Se mueve, aún se mueve”, repetían con insistencia familiares, vecinos y amigos de Víctor Hugo Cruz Matuz, de 50 años de edad.

Y durante más de una hora esperaron la segunda ambulancia. La primera llegó, pero se llevó a otro hombre lesionado.

“Los paramédicos nada más vieron a Víctor y se fueron. Aun tenía vida”, dicen vecinos.

El incidente fue alrededor de las 00:45 horas del miércoles. La ambulancia 258 de la Cruz Roja Mexicana llegó a las 1:24 horas. Fue la segunda. Paramédicos confirmaron el deceso.

Y el viento sopló con más fuerza en la zona alta, norte oriente de la capital chiapaneca. Y el sonido de la cinta plástica fue más macabro.

Víctor convivía en casa, con hijos y un amigo. Alrededor de las 00:30 horas salió de casa, en la avenida Zacatecas Manzana 88 Lote 1, de la colonia Kilómetro 4.

Al parecer sólo iba a la esquina, presuntamente por más cerveza.

Pero en el trayecto de regreso a casa, él y su acompañante fueron interceptados por dos desconocidos.

“No escuchamos gritos ni pleitos, como para pensar que hubo una riña callejera”, dijeron vecinos.

Los hijos que salieron a la calle, por la tardanza del padre, es que alcanzaron a ver a los agresores que huían hacia la calzada al Sumidero.

Un peatón valiente quiso atraparlos y fue herido. La policía que acudió al lugar aprehendió a un joven, por herir al peatón heroico. Y al parecer lo relacionan con el ilícito.

Los asaltantes, hirieron a Víctor y su acompañante. Este huyó, pero aquél cayó al suelo. El momento fue aprovechado por los facinerosos, que le dejaron caer un block sobre la cabeza.

Víctor quedó en un charco de sangre. Y así esperó horas para la llegada de la segunda ambulancia y finalmente de la unidad de la PGJE que lo llevó al Semefo, para la necropsia de rigor.

La viuda, María del Rocío González, de 52 años, llegó en la patrulla de Fuerza Ciudadana 30013, Bajó y comenzó a filmar. No lloraba. Parecía de hierro.

En un momento su cuñada, hermana de Víctor, se arrojó a sus brazos y estalló en llanto.

Y los hijos de Víctor secundaron su dolor.

Víctor no era dado a las parrandas ni borracheras. “Casi no salía. Era bien tranquilo”, musitaron vecinos al verlo partir.

La cinta plástica fue retirada, y la música macabra del viento, cesó.