Un hombre fue salvado de la muerte, en la capital Tuxtla Gutiérrez, por la oportuna intervención de su esposa, quien lo descubrió a tiempo cuando éste intentaba suicidarse colgado de una soga. El suicida fallido fue internado en un hospital para que sus lesiones fueran atendidas.
La gente sale a la calle Guanajuato de la colonia Las Granjas, alertada por la sirena aullante de la ambulancia que va de oriente a poniente.
La unidad de emergencia se detiene en la esquina de la calle Puerto de Acapulco, y más vecinos salen curiosos, con el morbo encendido.
Los paramédicos corren para cruzar el taller de hojalatería y pintura automotriz. A los pocos minutos salen con la camilla. Sobre ésta va un hombre.
A lo lejos no se identifica quién es el hombre auxiliado. Luego se sabe que es Ulises Trujillo Gamboa.
El hombre, fuertemente afectado por la depresión, la mañana de ayer tomó una soga e intentó colgarse dentro de la vivienda ubicada al fondo de dicho taller.
Los motivos específicos de su depresión nadie lo sabe. Nadie lo dijo. Lo verdaderamente importante es que María Virginia Guillén Sánchez, esposa de Ulises, le salvó la vida a su cónyuge.
Es que al notar que no estaba en la habitación, corrió a buscarlo. Tenía un mal presagio. Y su corazonada no le mintió.
Halló a su esposo colgado. Corrió a tomar un cuchillo, cortó la soga y al ver a su cónyuge con vida, llamó al 068. Y pidió ayuda.
Fue así como la ambulancia de Protección Civil Municipal arribó veloz y se llevó al hombre al hospital Gilberto Gómez Maza.
Los vecinos se quedaron en la calle, comentando sobre los motivos que pudo tener Ulises para atentar contra su vida. De fuera es fácil racionalizar. Desde dentro, se ofusca la razón.












