Ojos que no ven… Tránsito les quita las placas

Un automovilista huye antes de que le retiren la placa. Avisaín Alegría / CP
Un automovilista huye antes de que le retiren la placa. Avisaín Alegría / CP

Los doctores tienen fama de escribir mal. Los futuros doctores al parecer no saben leer ni ven bien: Se estacionan en sitio prohibido frente a la escuela de Medicina Humana. Tránsito Municipal se da gusto multándolos.

En sus manos estarán las vidas de muchos. Los futuros médicos deben prepararse a conciencia, y muchos lo hacen; pero mientras sus agudos ojos observan las milimétricas intervenciones quirúrgicas, no son capaces de ver el disco rojo de señalamiento que prohíbe estacionarse frente a la escuela donde estudian.

La patrulla PC- 495 se detiene frente a la Escuela de Medicina Humana. Va de Sur a Norte sobre la Calle Central, entre la 10 y 11 Sur de Tuxtla Gutiérrez.

El comandante observa una fila de autos mal estacionados sobre la acera derecha, señalizada con franja roja y discos de señalamiento.

Es cierto que algunas ramas de los árboles cubren parcialmente algunos señalamientos. También lo es que la necesidad de espacio y la prisa, hacen que muchos no vean el disco; pero cierto es, de igual manera, que la ley debe respetarse y que los agentes sólo cumplen con su deber.

El chofer desciende y se dirige a un Vochito blanco. Es el primer objetivo, comienza el ritual de retirar la placa delantera, el agente batalla: “No se puede”, dice a su compañero.

Intenta con la trasera, y tampoco puede. La lluvia y el sol han resecado la tuerca y la han hecho casi imposible de aflojar, la demora de los agentes hace que el conductor llegue, y al ver que le están quitando la placa, enciende el motor y huye. Por poco se lleva la pinza del oficial.

“Ya una vez me lo hicieron”, dice un agente que pasa y ve la escena. “La pinza se quedó atorada en la tuerca de la placa, el automovilista se subió y huyó en su auto para que no lo infraccionara”, ríe.

Pero las multas no son de risa, duele pagar de 8 a 10 salarios mínimos; y sin embargo sigue la transgresión al reglamento.

Otro conductor se da cuenta del operativo sorpresa, corre a su camioneta y se arranca, los oficiales se miran y sonríen; pero hay muchos autos más.

Cada uno toma un coche. De repente se asoma un joven con ropa blanca, es un estudiante de medicina, y se pone a charlar con el comandante para que no le retiren su placa. No quiere moverse, pero tampoco quiere que lo multen.

El otro oficial completa por fin su labor, ya tiene una placa para reportar a sus mandos, pudieron haber sido decenas, pero varios huyeron.

Los futuros galenos no saben leer, ni ven bien, pero saben huir con rapidez.