La cigüeña no espera. Y ayer no dejó que la joven madre alcanzara a llegar al hospital. El bebé nació a bordo de una ambulancia, que prestó el auxilio al afligido suegro que llevaba a su nuera en su camioneta particular. Hubo llanto de dolor y de alegría por el milagro de la vida.
El reloj marcaba las 14:30 horas. La ambulancia PCA-02 de Protección Civil Municipal retornaba a su base en el Centro de Operaciones y de Emergencias (CODE), en el libramiento Norte y 2ª Poniente de Tuxtla Gutiérrez, tras un servicio prestado.
Los paramédicos estaban charlando y riendo. En unos minutos checarían salida y se irían a casa. Eso creían en teoría. Pero ocurrió algo inesperado.
Una camioneta marca Nissan tipo Estaquitas, se emparejó a la unidad de emergencias. El afligido conductor, con una mueca de angustia y miedo, les pidió a los paramédicos que se detuvieran. “¡Ayúdenme!”, clamó. Y el chofer detuvo la ambulancia.
El automovilista dijo llamarse Roberto Castellanos Vázquez (53 años). “Llevamos a mi nuera en proceso de parto. Vamos al IMSS 5 de Mayo, pero parece que ya no llega. El dolor arreció. Por favor trasládenla en su ambulancia por si el bebé nace antes”, les rogó.
Los paramédicos accedieron amablemente. La adolorida joven, Yaneth Sánchez (23 años), fue bajada de la camioneta y subida a la ambulancia. La acompañó su esposo Roberto Carlos Castellanos (30 años). El suegro los siguió en su camioneta.
Yaneth apretaba fuerte la mano de su esposo. El dolor era intenso. La sirena encendida aullaba para abrirse paso entre los numerosos autos que atestaban las calles de Tuxtla en la “hora pico”.
Y cuando la unidad de emergencia enfilaba sobre la 11 Oriente, por el teatro de la ciudad Emilio Rabasa, la joven gritó: “¡Yaaaaa!”. Roberto palideció. El comandante de paramédicos Víctor Liho, pidió al chofer detener la ambulancia.
Y todos se enfocaron a darle ánimo a Yaneth. El parto se realizó a una cuadra del IMSS 5 de Mayo.
Yaneth lloró de dolor, primero; luego de felicidad. Tuvo una hermosa nena de 2.800 kilogramos entre sus brazos. Roberto Carlos, el feliz papá, disimuló un poco su lágrima de dicha y gratitud, porque todo salió bien. “Gracias a Dios”, dijeron todos los presentes.
De todos modos Yaneth y su bebé fueron ingresados al IMSS. La bebé fue revisada en el área de Pediatría y la madre fue revisada por un médico. Todo estaba bien. Y feliz, la familia Castellanos Sánchez retornó a Terán con un miembro más.












