“Pepito, uno entre dos millones”

“Pepito, uno entre dos millones”

De cada dos millones de personas en el mundo, a una le aparece esta enfermedad: Fibrodisplasia Osificante Progresiva (FOP), es decir que todo el cuerpo comienza a ponerse en forma de hueso, a producir calcio al por mayor, a ponerte tieso, a tumbarte en la cama, a perder una batalla contra sí mismo.

El caso de Pepito —así quiere que le llamen— es estremecedor. A José Antonio Gómez Jimeno (Villaflores, diciembre de 1973) le diagnosticaron la enfermedad a los 16 años. Es todo un personaje y toda una historia de vida. Quienes lo conocen saben de las enormes ganas que tiene de vivir.

La Historia

Pepito cuenta su historia con tanta lucidez y detalle que muchos han pensado que esa enfermedad rara, no existe. Pero lo cierto es que lleva cinco meses sin poder masticar: los maxilares se le endurecieron y todos sus alimentos los ingiere licuados. 

Cuando tenía dos años y cuatro meses, falleció su papá. Su madre, la guerrera más grande que ha conocido el mundo, lo acompaña en esta tragedia personal desde hace 23 años, cuando dejó de caminar y le postró en cama. 

Doña Altagracia Jimeno Sol (67 años) es aquella abnegada madre que nunca ha renegado su destino, pero también está enferma: diabetes, quistes en sus senos, trombosis, hígado graso, colitis y complementan el cuadro de necesidad y dolor.

Ella solita cuida también a su segundo esposo, que en diciembre pasado, padeció una parálisis y quedó postrado junto a Pepito en una cama contigua, dentro de la pequeña casa, donde un ciber en la sala, les genera los mínimos ingresos para subsistir, para la comida.

La enfermedad

Esta enfermedad no tiene cura. Genera dolores agudos y nerviosos en músculos y tendones que, gradualmente, van convirtiéndose en huesos. Duele —dice Pepito— que por momentos es mejor ya no quejarse. Lleva casi cuatro años postrado. Las úlceras en la espalda empeoran cada vez y escasean los medicamentos.

La cama

Los enfermos de FOP requieren de una cama especial que les permita una mejor calidad de vida, porque pasan toda su vida postrados, “momificados”, convertidos en “estatuas humanas”. Pero cuestan una fortuna: 12 mil 500 dólares (unos 200 mil pesos, aproximadamente), petición que hasta este momento no ha encontrado eco en la filantropía chiapaneca. Las fabrican en Texas, Estados Unidos.

¡Ayúdalo!

Pepito ha recurrido a mil y una forma de buscar ayuda. Dice que quiere vivir y está convencido de ello. Que la gracia y la bendición de Dios lo sacará de este cuadro de enfermedad y dolor. Alguna vez le hablaron de la eutanasia y de entrada, la rechazó tajante: “nunca he pensado en eso; hay que celebrar la vida con agradecimiento y con pasión”, dice.

Los amigos han abierto una cuenta bancaria para recibir donativos, del monto que sea, para ir juntando dinero que permita imaginar la cama que Pepito requiere. 

Si usted gusta ayudar, aquí le dejamos las formas para hacerlo:

Con la autorización de Pepito y a solicitud de él, publicamos fotos de la situación actual en la que se encuentra. Ofrecemos disculpas a quienes se sientan ofendidos: no se trata de exhibir a una persona en condición de enfermedad, sino de exponer un caso de vida, real, que necesita de su apoyo. Puede usted ver los vídeos de Pepito en www.cuarto.poder.com.mx

para ayudar

Contacto

José Antonio Gómez en Villaflores

Celular: 9611555028