Perro muerde a su benefactora

Perro muerde a su benefactora

La herida es honda, arde, duele; pero no desanima a la mujer altruista que se ha convertido en defensora de los animales de la calle. En su intento por dar cariño y alimento a un perro amarrado, éste la atacó. Ese perro está condenado a una muerte inminente. La dueña no lo quiere. Tampoco lo libera ni regala.

El predio está cerca de la Central de Abastos. Amarrado a un cocotero, entre fierros viejos y basura, Jack espera ansioso el momento en que le tiren un pedazo de tortilla y le regalen un poco de agua.

Neroli Heleria pasa por allí y lo ve. Se detiene. Tiene para Jack más que tortilla tiesa. Un poco de alimento digno y además, una caricia.

Pero Jack lo ignora. Y cuando Neroli se acerca para darle al perro un trato y una comida digna, éste la ataca.

El brazo derecho de la benefactora mujer es mordido. Una de las tres heridas es profunda. Aun así Neroli le deja alimento. Se retira adolorida, un poco por la mordida, pero más porque se entera que la dueña del perro tiene planes de matarlo.

Hace tiempo que la mujer se propuso, con recursos propios, velar por los animales de la calle que son bastantes. Perros y gatos han hallado en la casa y en el corazón de Neroli, un sitio acogedor, seguro.

La herida se infectó. Neroli tuvo que ir al doctor. Le inyectaron antibióticos. Tardarán mes en sanar la herida. Y aun así, la noble mujer sigue su labor altruista. Con cariño cuida de los animales recogidos en la calle. Y les busca un hogar. Cuida que quien los adopte les de lo que requieren. Les da seguimiento. Lleva un control, para asegurarse de que no sufran.

Mucha gente ve con buenos ojos la tarea de Neroli y se ha sumado a su labor, ayudando de algún modo. Jack ignora lo que le espera. Y como Jack cientos de animales sufren olvido, abandono y maltrato. Hace falta más personas como Neroli.