“Ya pueden salir los demás autos y clientes”, ordenó el fiscal del Ministerio Público. Solo quedó un coche, porque la cinta plástica cubría parte de la cochera, en el cuarto 9. Es que al lado, la habitación 10, estaba acordonada. En la pieza 32, arriba, había un muerto. Y se investigaba la escena.
Luego de regresar de viaje, José Antonio Gálvez Palacios, de 43 años, llegó al motel “Mónaco” de Tuxtla Gutiérrez. Ingresó acompañado de su pareja, una mujer de 40 años llamada Alejandra “N”.
Entraron por la Calzada a Cerro Hueco y avenida Quetzales. Pidieron un cuarto. Les dieron la habitación 32.
Entraron por la cochera del cuarto 10, subieron la escalera de concreto. Después de las 14:00 horas, la acompañante de José notó que éste no se movía.
Primero lo creyó dormido. Luego, pensó que estaba desmayado y así lo reportó a la administración.
Según versión policíaca, la mujer era la esposa de José. Pero otros elementos dijeron que era su novia.
“José iría por su hijo a la escuela”, dijo otro agente.
Tras confirmarse la muerte, al parecer por infarto al corazón, acudieron agentes periciales de Criminalística y Forense de la PGJE.
Tras acordonar, medir, tomar fotos y entrevistar a Alejandra. Se ordenó el levantamiento del cadáver y su respectivo traslado al Semefo, para la autopsia de rigor.
La mujer fue llevada a declarar ante la autoridad competente.












