Se rompió la clavícula. Pudo ser peor. Cayó de cabeza, pero no se desnucó. El hombre buscaba el pan de cada día cuando se precipitó hacia abajo del árbol que podaba.
Mario Champo Domínguez, de 59 años, se autoemplea. A su edad los empresarios de Tuxtla ya no lo consideran productivo y no lo emplean, ni siquiera como velador.
Y trabaja de todo un poco. Ayer buscó trabajo podando árboles. La puerta de una casa se abrió en la calle Durango y avenida Guanajuato del fraccionamiento Residencial Hacienda, al Norte Poniente de la capital chiapaneca.
Emocionado porque al fin tendría un ingreso, el hombre subió al árbol de Benjamina. Comenzó su ardua labor bajo el sol candente.
Ya había podado más de la mitad con su filoso machete.
Pero al estirarse para alcanzar la orilla y lanzar el machetazo, el golpe pasó sin dar en el blanco, por lo cual el podador cayó al suelo.
La caída fue de cabeza. Por fortuna el cráneo no se golpeó ni se desnucó. El golpe recayó en la clavícula.
El comandante de paramédicos Víctor Liho le dio la atención prehospitalaria en compañía de su compañero Alejandro Moreno.
Tras vendarle la clavícula, el hombro e inmovilizar el brazo, el hombre decidió quedarse en el lugar. No había familiares ni tenía dinero para recibir atención en un nosocomio privado.
Esperaría a ver si le pagaban la mitad por el trabajo truncado, y con eso se iría a buscar un sobandero o huesero.












