Hay sueños que parecen realidades y realidades que parecen sueños. El agente Audón tuvo un sueño que hizo realidad en el deber de cuidar el ambiente, dentro y fuera de su trabajo; con el uniforme de policía o sin él.
El ingeniero en Sistemas arregla el disco duro de su computadora. Luego de trabajar horas, termina cansado Y se reclina. De repente ve que de la pantalla de su máquina sale un personaje caricaturesco, vestido de azul. Es un guardián del medio ambiente.
Audón se levanta sobresaltado. “Fue un sueño”, dice.
Va a la cocina, donde el bote de basura está lleno.
Audón toma la bolsa y se dispone a sacar la basura a la calle. Se detiene. “Hoy no pasa el camión, pero no importa, mejor que la basura esté en la calle y no en mi casa”, razona.
En ese momento se topa con el personaje de su sueño, que lo reprende: “Eso no lo haría un buen policía”, le dice.
Audón regresa la bolsa con basura al bote.
Minutos después, Audón se dirige a la universidad. Se estaciona frente a la rampa para discapacitados, pero el personaje azul aparece en el tablero del coche y le recuerda que “eso no lo haría un buen policía”. Audón busca otro sitio para estacionarse.
Antes de entrar a clases, el agente come unos tacos y cuando está por tirar la basura afuera del bote, bajo un árbol, aparece de nuevo el misterioso vigilante que lo detiene: “eso no lo haría un buen policía”, insiste.
Audón pregunta a la vendedora dónde puede tirar la basura.
Ya con el uniforme de la SSyPC, el oficial llega a las calles del centro de Tuxtla.
Mira a un joven cuyo celular va en la mochila y está por caer. “Joven tenga cuidado, no se le vaya a caer o se lo vayan a robar”, le dice. Es que antes el personaje le dijo “eso lo haría un buen policía”.
La mirada del policía se posa en una madre y su hijo que se disponen a cruzar el paso peatonal. El oficial corre a detener el flujo vehicular. El guardián lo aprueba: “eso lo haría un buen policía”.
Casi al final de la jornada pie a tierra, el policía mira a un automovilista que batalla por cambiar un neumático. El personaje le anima a que lo ayude. “Eso lo haría un buen policía”. Y ayuda.
De regreso al instituto de Formación Policial, Audón se sienta frente a la computadora. Es hora de la práctica de tiro virtual.
El personaje felicita al oficial por su desempeño. “Tienes una formación especial y debes poner en práctica los valores, con o sin uniforme”, le recuerda.
Se van todos y Audón cierra la puerta. “Soy Audón Villatoro Espinoza, orgulloso Policía Estatal Preventivo”, dice. Hoy aprendió a ser un guardián del medio ambiente, por precepto y ejemplo.












