Media docena de perros corren al encuentro del hombre. No es su amo. Es su mejor amigo. Mueven la cola en señal de gratitud. El los rescató de la calle, de los basureros. Les dio mejor calidad de vida, les dio mucho amor. El peculiar benefactor es Ismael, quien funge como Policía Auxiliar de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
El perro de color negro, luce flaco, desnutrido, enfermo. Deambula por la periferia de la capital chiapaneca.
Una mano se posa con delicadeza en su lomo.
Quieto, quieto, te vamos ayudar. No me vayas a morder – Le dice. Es Ismael.
El noble hombre abraza al perro que ya casi no tiene pelaje a causa de una generalizada sarna. No le tiene asco. Siente compasión por él. “Hay que tratarlos con amor”, dice y lo acaricia compasivo.
En un rápido diagnóstico, Ismael detecta problemas de piel, parásitos y garrapatas. También tiene pulgas y hasta gusanos. Para completar el infortunio del perro, tiene una retina dañada en el ojo izquierdo. El perro está ciego parcialmente.
“Lo vamos a levantar para darle un tratamiento adecuado”, dice.
Acto seguido lo traslada a su casa y el albergue para los perros recogidos. El inmueble se ubica en la colonia Jardines del Grijalva.
El nuevo inquilino ingresa al local ubicado en un espacio atrás de la vivienda, con piso de cemento y perreras individuales. Los perros de distintas razas, colores y tamaños corren al encuentro de Ismael. Mueven la cola y lamen su mano. Le devuelven el afecto que él les prodiga cada día. Y de inmediato aceptan en su círculo al perro recién llegado.
Mientras asea el local, Ismael exclama: “En mi forma de pensar, quisiera cambiar el mundo, en varios aspectos, pero como eso no se puede hago lo que está a mi alcance y le cambio la vida a un perrito; rescatándolo de la calle, dándole mejor calidad de vida, posteriormente buscándole una familia que tenga ese mismo sentir de ayudar a otros seres”.
Ismael es policía estatal. Al momento de la entrevista viste pantalón militar, playera de la selección mexicana, gorra negra y botas. Es un auténtico soldado del amor. Es el creador de la Asociación Civil “Peludos Chiapas”.
Ismael explica que su organismo nació al ver la gran cantidad de perros en situación de calle, abandonados. “Y la sociedad en vez de ayudar los margina, maltrata, los envenena”, lamenta el hombre altruista.
Los perros vuelven a mover la cola, ahora con más fuerza y velocidad. Es que llegó la hora de la comida. Ismael toma un costal de alimentos y lo vacía en los trastes de distintos colores. Uno para cada uno.
Un pequeño cachorro se desespera porque no le llega su turno aun, y corre a comer en otro traste. Pero este es de perro adulto. Ismael lo toma con amor y lo lleva a su traste. Le pone el alimento acorde a su edad.
Observar este trabajo es inspirador, motivante, aleccionador.
Ismael dedica tiempo, recurso, energía y amor para los animales rescatados.
“Pongo todo mi empeño, se merecen todo de mí. Mi prima Dora Luz Díaz Penagos es médico veterinario y me apoya con tratamientos adecuados para su pronta recuperación”, añade.
Cuestionado sobre la forma de subsistir, Ismael explica que “Peludos Chiapas” se mantiene con donativos y aportaciones. En su cuenta de facebook se lee: “Gracias amigos por colaborar para el rescate de estos peques, algunos del basurero, con severa desnutrición y problemas de piel”.
Las donaciones son en alimentos o medicamentos. Eventualmente Ismael hace bazares, ventas de garaje, para obtener recursos y dar lo necesario a los perros.
¿Vale la pena?
Sí, vale la pena, vale la pena dar nuestro tiempo, recursos, por ellos.
De repente Ismael toma en especial tesoro. Son tres lindos cachorros. Los presenta. Son: Pedro, Peter y Pit.
Pero ese aguerrido soldado del amor es también un eficiente policía auxiliar de la SSyPC.
“La vocación de policía la tuve desde niño, para proteger y servir primero a mi pequeña sociedad que es mi familia”, confiesa.
Ismael creía que el policía es todo fortaleza, valor, arrojo, fuerza; pero aprendió luego que “lo cortés no quita lo valiente”.












