Por poco y cae al barranco

Por poco y cae al barranco

Un hombre estuvo a punto de caer a un barranco de unos 25 metros, cuando la noche del martes circulaba de Copoya a Tuxtla. Su auto no tenía luces o las llevaba apagadas. Perdió el rumbo y se salió del camino. Se salvó de milagro. Su perro quedó en la cajuela y fue llevado al corralón con el vehículo.

Arturo Sánchez, de 60 años, conducía su automóvil marca Nissan tipo Swing, color azul, de modelo atrasado, placas DPW-3718, del estado de Chiapas.

Alrededor de las 21:20 horas, un colectivero que iba a Tuxtla Copoya vio el auto salido del camino y a punto de caer al barranco, donde ya han ocurrido varias volcaduras.

Y el chafirete avisó al 066. Arturo batallaba por regresar al camino.

Camioneta atorada

“Todo el camino iba sin luz, se guiaba por la raya blanca, pero creo que se desubicó y se salió”, dijo el testigo presencial del incidente. “No es cierto, un auto me cerró”, se defendió el automovilista.

La parte de abajo del auto se atoró con el filo de la orilla de la carretera y eso evitó que milagrosamente el coche se detuviera y no cayera al vacío.

Peritos de Tránsito Municipal arribaron al lugar en la unidad PC-496. Una grúa también.

Los familiares del conductor estaban molestos con el perito. “Se supone que están para ayudar y nos van a cobrar el arrastre”, dijeron.

No valoraban que el hombre y el auto no cayeron al vacío. Tampoco reconocieron que circular sin luces es muy riesgoso.

Y en su molestia, no se percataron que en la cajuela del auto iba el perro de la familia.

Y la mascota fue llevada al corralón con el coche siniestrado.