René, policía y buen pescador

René, vigía del Cañón del Sumidero, en su trabajo se siente como “pez en el agua”.
René, vigía del Cañón del Sumidero, en su trabajo se siente como “pez en el agua”.

El agua estuvo a punto de arrebatarle la vida, hace años. Ahora, se la da. Bien sea como pescador o como policía adscrito a la Unidad de Rescate y Operaciones Acuáticas de la SSyPC. René volvió a nacer tras ser rescatado inconsciente de una poza de ocho metros. Ahora, vive para proteger y servir.

Sus manos tiemblan al tomar el visor y las aletas (patas de rana) como si fuera la primera vez. Los limpia y sujeta. Lleva haciéndolo por años, pero ahora es muy especial. Su familia completa está con él. Y está siendo grabado.

Minutos antes, René salió de casa, en la ciudad de Arriaga. En su mano derecha lleva la malla para pescar. Su esposa carga una botella con agua y una mochila con el almuerzo. Los hijos llevan el visor y las aletas.

Llegan a la orilla del río. René desenreda la atarraya. Utiliza varias artes de pesca, pero ésta es su favorita.

Es económica, fácil, amigable con el ambiente. Puede ser practicada por un solo hombre, desde tierra o de una pequeña embarcación. Pescar con atarraya no produce efectos negativos en la población de peces.

René cree que la policía debería “pescar” a los delincuentes con “atarraya”, para no perjudicar a los inocentes.

René aprendió a pescar desde niño y lo hace en sus ratos libres,  casi todos los días.

Toda su familia pesca. Y piensa preservar la herencia. “Por eso llevo a mis hijos al río o al mar, para que aprendan lo que yo sé”, dice mientras desenreda la malla cónica. Ya casi está lista para ser lanzada.

René lanza la malla con estilo propio, con cadencia, pero firme, con la fuerza necesaria, cerca o lejos, dependiendo de su instinto de pescador.

Los niños miran embelesados, nerviosos, cómo el padre lanza la atarraya. Al jalarla, esperan ver los peces, pero no salen a la primera. René insiste. Da así a sus hijos una lección de perseverancia, trabajo, esfuerzo y disciplina.

“Quiero que aprendan la pesca, por si no les gusta otro trabajo o si lo que estudian no les da para comer, pues que sepan defenderse en la vida”, insiste René.

El agua del afluente es quieta. Un cristalino espejo que refleja la imagen de René. A su lado, su hijo menor también se percibe nítido. Y la mente del pescador vuela caprichosa hacia el pasado, cuando era un niño como su vástago. Una malla de nostalgia apresa ahora el pez de su recuerdo, que salta en busca de oxígeno. Ese que tanta falta le hizo cuando cayó a una profunda poza. Y no sabía nadar.

“Aprendí a nadar tras un accidente. Caí a una poza. Me hundí por no saber nadar. Me sacaron sin sentido. Casi muerto. Mi padre se puso su visor y me sacó del fondo, de unos ocho metros en la poza”, cuenta con un dejo de tristeza.

Inhala oxígeno para alimentar las neuronas del cerebro. Agradece el milagro de la vida y añade que en el 2006 salió la convocatoria para ingresar a la Policía Estatal Preventiva. Fue aceptado, hizo la Academia y fue incorporado al grupo UMAN.

Luego a la unidad canina, durante tres años.

“En mi descanso me encantaba ir a la orilla del río o del mar, para nadar. También para pescar”.

Allí le nació la inspiración para servir en otra área donde estuviera en contacto con el agua. Y fue así como lo integraron al grupo de Unidad de Rescate y Operaciones Acuáticas (UROA), de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Actualmente René conduce una lancha del UROA. También es buzo y rescatista, tanto de personas vivas, como de cadáveres.

Hace recorridos diarios en lancha, desde Chiapa de Corzo a  Usumacinta. “Vigilo el Cañón del Sumidero y sanciono a pescadores temerarios que llegan a pescar a pesar de la veda vigente”, dice.

El es René Cruz Trujillo. “Estoy en el mejor lugar de la SSyPC, donde me gusta, donde me desempeño con lo que sé hacer. Si me dan la oportunidad aquí seguiré hasta que me retire”, concluye. Su familia coincide con él.

Para muchos pescar es un deporte o diversión. Para René es un estilo de vida… es su vida misma. Al igual que ser policía.

El agua estuvo a punto de arrebatarle la vida, hace años. Ahora, se la da. Bien sea como pescador o como policía adscrito a la UROA.