Reporteros huyen despavoridos de motociclista

Los reporteros huyen despavoridos rumbo a la televisora cercana en el “caballo de acero”. Avisaín Alegría / CP
Los reporteros huyen despavoridos rumbo a la televisora cercana en el “caballo de acero”. Avisaín Alegría / CP

La expresión de su rostro pasa de la pena a la risa en un segundo. Y no es un actor. Es un experimentado rescatista y paramédico.

“¿En serio no eras tú, amigo?”, pregunta una y otra vez. No puede creer que por un error haya infundido un gran temor a dos comunicadores.

“Yo solo quería saludarte”, repite entre risas el buen samaritano. Y solo espera la oportunidad para disculparse con los reporteros que huyeron asustados.

Osvaldo Romero Santiago es un experimentado rescatista y paramédico que actualmente presta sus servicios en la Comisión Nacional de Radio Emergencias.

Acude a servicios de emergencias, donde tiene contacto con policías y reporteros de la fuente policiaca. Se hizo amigo de un reportero de nota roja, al que no ve desde hace tiempo. Por Internet han quedado de dar serenata a la esposa del comunicador, pero no se ha concretado la fecha.

Ayer Osvaldo circulaba sobre la 16ª Norte y 5ª Poniente de Tuxtla Gutiérrez. De lejos divisó una moto. El motociclista llevaba un chaleco y una cámara idénticos al que usa su amigo reportero. Creyó que era él.

Aceleró a su motocicleta para alcanzar al velocípedo del comunicador. Pero éste al ver al motociclista extraño que lo perseguía aceleró y huyó aterrado.

Osvaldo lo persiguió creyendo que, quien era su amigo, estaba jugando. El otro huía pensando que el desconocido quería hacerle daño.

En efecto los tripulantes de la moto eran comunicadores que se dirigían a la televisora ubicada cerca del lugar. Osvaldo logró acercarse y tomarles una foto. Luego se la envió a su amigo.

“¿Eres tú? Le preguntó. El reportero le dijo que no era él. “¡Con razón!, pobres chavos les pegué un sustote. Se huyeron al ver que los seguía”, dijo Osvaldo.

El miedo de los reporteros que huyeron está justificado. No conocían al motociclista cuyo rostro era cubierto por el casco.

Y es que el pasado 01 de marzo en la madrugada, dos periodistas fueron perseguidos por policías municipales en Tuxtla Gutiérrez. Los acusaban de portar armas.

El pasado jueves, Cecilio Pineda Birto, un reportero de La Jornada que cubría la fuente policial en Guerrero, fue asesinado en el municipio de Pungarabato. Dos hombres a bordo de una motocicleta le dispararon en varias ocasiones.

También en Tuxtla abundan los “moto ratones”, que a bordo de motocicletas han perpetrado decenas de robos en los días recientes.

Así que el temor de los reporteros estaba bien fundado. Y huyeron despavoridos

“¿En serio no eras tú, amigo?”, pregunta una y otra vez Osvaldo, incrédulo. No puede creer que por un error haya infundido un gran temor a dos comunicadores.

“Yo solo quería saludarte”, repite entre risas el buen samaritano. Y solo espera la oportunidad para disculparse con los reporteros que huyeron asustados.