Se incrusta taxista en Jetta

Cada uno revisó su golpe. El taxista dijo que el de Jetta lo hizo una piedra. A. Alegría / CP
Cada uno revisó su golpe. El taxista dijo que el de Jetta lo hizo una piedra. A. Alegría / CP

Un taxista acelerado impactó por alcance a un auto particular. Aun así, el chafirete aseguraba que el golpe del coche no fue por el choque, sino por una piedra, porque estaba “debajo de la cajuela y no atrás.

De oriente a poniente sobre el libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez, circulaba a exceso de velocidad el taxi marca Nissan tipo Tsuru, con número económico 2696 y placas 7101-BHE.

El trabajador del volante iba mentalizado en alcanzar la cuenta, y mientras miraba a todos lados en busca del pasaje, pisaba a fondo el acelerador.

Y así cruzó la calzada Samuel León Brindis y llegó frente a conocida marisquería.

Pero un auto marca Volkswagen tipo Jetta Clásico, color café, placas DRW-9248, disminuyó la velocidad, porque el conductor volteó a ver un conocido bar del lado derecho.

Y ese instante sirvió para que el transporte público alcanzara a impactar al Jetta.

Los involucrados en el accidente acordaron mover sus unidades para evitar el embotellamiento y la intromisión de Tránsito Municipal.

Y ya orillados mandaron traer sus ajustadores. Cada uno revisó su golpe. Y el del Jetta se agachó. Además de su facia trasera, la cajuela estaba averiada.

“Pero ese golpe no lo hice yo. ¡Ah burro! Ni modos que se metió por abajo el taxi. No juegues, eso es de una piedra”, dijo el chafirete despertando la molestia del afectado.

Y la discusión duró largo rato. Y cuando un perito de Tránsito Municipal pasó por allí y quiso intervenir, lo mandaron a “volar”.

Por fin llegaron a un acuerdo y se fueron cada uno a cumplir con sus menesteres.