Se regaló un “paquetazo” de accidente

Se regaló un “paquetazo” de accidente

“Señora, el muchacho tiene estallamiento de vísceras. Debe pagarle el golpe”. La mujer observa al hombre y le suelta: “¿Usted es doctor? ¿Venía usted con él? ¿Es usted Tránsito?”. El hombre responde “no” a las tres preguntas. Entonces la mujer grita: “¡Pues lárguese y no se meta! Soy abogada y sé del Reglamento”. Los hechos ocurrieron en la capital chiapaneca.

El esposo de la conductora mira su camioneta maca Toyota tipo Runner, color plata, con placas de circulación DSH-2137. Se mesa los cabellos, mueve la cabeza y exclama: “Ay mi carrito, tanto que lo cuidaba. Lo tenía enterito”.

En efecto, la unidad se veía muy bien conservada. Es modelo 2009, pero se veía como nueva. Único dueño, poco kilometraje.

Accidente

La adversidad comenzó a rondar la camioneta cuando el mes pasado fue cristaleada en una plaza comercial. robaron un equipo valioso que dejó el propietario. “Solo ese vidrio de un costado me salió seis mil pesos. Esta camioneta es japonesa. Imagínate ahora cuánto me va salir el chiste. Y ya no queda igual. Mejor la hubiera vendido”, le comenta a su esposa.

Ella conducía la unidad de su esposo, de oriente a poniente sobre el libramiento Sur de Tuxtla Gutiérrez.

Frenó al llegar a las boyas metálicas instaladas frente a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC). Y cuando comenzaba a acelerar, un perro se atravesó.

“No frené del todo, solo disminuí la velocidad. Pero mira hasta dónde me aventó”, indica señalando su auto que tiene el medallón roto y toda la parte trasera sumida.

Quien la impactó fue la unidad marca Mercedez Benz, color amarillo, propiedad de una conocida empresa de mensajería y paquetería, con número económico 7174.

Sin lesionados

Juan Carlos “N”, el conductor, pasó a toda velocidad las boyas, no guardó su distancia debida. Al ver el auto cerca, quiso evadirlo pero alcanzó a pegarle en el lado derecho.

“Lo bueno que llevaba mi cinturón ajustado, que si no me lesiona este ingrato”, dijo la mujer.

Juan Carlos sí se golpeó el pecho contra el volante. Al lugar acudieron paramédicos de Protección Civil Municipal, que tras valorarlo decidieron dejarlo en el lugar. No había estallamiento de vísceras, como argumentó el desconocido para intimidar a la conductora agraviada.

Pero ella, como abogada, conocedora del Reglamento de Tránsito, sabía que el que “pega, paga”. “Venía a más de 70, muy pegado, eso es incorrecto. Así se hubiera muerto, no es mi culpa”, dijo.

Y el perito le dio la razón. El culpable era el empleado de la empresa de mensajería y paquetería.