Su apellido era Acero, pero su cuerpo era frágil. Y sucumbió ante el peso del alud de tierra y una plancha de concreto que le cayeron encima. El obrero laboraba en la modernización del estacionamiento subterráneo, en el corazón de Tuxtla Gutiérrez. El suyo dejó de latir tras el accidente.
Se llamaba Refugio Acero Pérez. Tenía 52 años de edad. Trabajaba como un joven. Oriundo de la colonia 20 de Noviembre, recién convertido en el municipio de Emiliano Zapata, Refugio formaba parte de la cuadrilla de obreros que se hizo cargo de los trabajos indicados hace poco, tras descubrirse la fragilidad del estacionamiento y por ende el peligro que prevalecía.
Junto a sus compañeros llegó temprano. Se reportó con el ingeniero de la obra, Inocente de la Cruz. La máquina se encendió. Comenzaría la excavación.
Ya había un área de unos 100 metros cuadrados excavados en la zona norte oriente de la plancha del zócalo capitalino. El sitio está cercado con laminas de zinc para impedir que alguien caiga o que alguien vea la obra.
Y así, sin que nadie se percatara del accidente. Es que Refugio se acercó a la máquina y al cerro de tierra. La lluvia que cayó durante la noche del martes y mañana del miércoles reblandeció la tierra.
La vibración de la retroexcavadora hizo que el cerro de tierra se viniera abajo. Junto con el alud de tierra cayó una plancha de concreto. Todo el peso cayó sobre Refugio, que atrapado y sin ayuda soportó varios minutos.
El accidente ocurrió al filo de las 7:30 de la mañana, según reportes oficiales.
Al lugar acudió la ambulancia PCA-03 de Protección Civil Municipal. Fue imposible volverlo a la vida.
Refugio luchó valiente, tratando de respirar a pesar de la loza sobre su cuerpo. Pero finalmente sucumbió. Su apellido es Acero. pero su su anatomía es frágil.
Policías estatales y municipales acordonaron el área. Acudieron también elementos de la Fiscalía Metropolitana, así como personal del área jurídica del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.
Finalmente arribaron periciales de la Fiscalía General del Estado para realizar las diligencias. El cuerpo sin vida fue subido a la carroza fúnebre y llevado al Semejo para la necropsia de rigor.












