Suben y bajan cadáver de una ambulancia

Suben y bajan cadáver de una ambulancia

Opiniones y sentimientos encontrados entre los presentes. Unos critican, otros aplauden la presencia de familiares. Unos apoyan la idea de que el cuerpo sea llevado al Semefo, para la necropsia. Otros, se oponen. Los peritos y policías se sienten confundidos, en la disyuntiva. Y terminan por irse y dejar el cuerpo sin vida.

“Se dejó morir”, dice la sobrina parada en la esquina de la calle Limones y avenida Baja California, de la colonia Las Granjas de Tuxtla Gutiérrez.

Ella se refiere a don Miguelito, como era conocido con cariño por los vecinos, el hombre de 70 años de edad, que vivía solo en una pequeña casa con techo de lámina, entre la avenida referida y la avenida Hidalgo.

“Yo lo vi ayer en la misa”, dice una mujer. Ya se veía pensativo, callado. Me llamó la atención, añade.

Es alrededor de las 20:45 horas del lunes. La patrulla 30013 de Fuerza Ciudadana y la ambulancia fúnebre de la Procuraduría General de Justicia del estado, iluminan la negra noche con las torretas encendidas.

Los vecinos arremolinados alrededor esperan el desenlace.

Adentro de la pequeña vivienda, el personal de Servicios Periciales de la PGJE levantan el cadáver, lo suben a la camilla rígida y lo suben a la unidad fúnebre.

Se oye un grito. un poco tardío. “¡Bájenlo, bájenlo! no tienen porqué llevarlo. Fue un infarto. No amerita autopsia”.

Otros se suman al grito y rodean la unidad oficial para impedir que don Miguelito sea llevado al Semefo.

Un pariente, licenciado, llega y también se opone. Y su influencia pesa. Y el cadáver es bajado de la unidad y lo vuelven a meter a la casa.

La gente celebra. Pero la vecina que vive enfrente se opone y exige que lo suban de nuevo. “Vieja borracha, porque se mete. No tiene vela en este entierro”, dice otra mujer que al parecer es pariente del difunto.

Llega otro carro con tres personas. Más familiares. “Sí, claro, ahora sí, llegan un montón. Pero cuando estaba vivo nadie lo visitaba”, dice otra mujer.

Por fin, tras 45 minutos de discusión, se ponen de acuerdo y el cuerpo sin vida es subido a la carroza de la funeraria “Culebro”.

Mientras don Miguelito se va, algunos lloran. Un hombre que llega al último, mira la escena incrédulo, y al saber de quien se trata el muerto, dice: “Pero si lo vi en la tarde, le hablé, le ofrecí su pozol, pero no quiso nada. Se veía mal”.

Al parecer don Miguelito falleció en la noche del domingo o lunes de madrugada. Fue en la noche cuando un familiar llegó y lo encontró muerto. El reporte de la vecina fue que el cuerpo estaba “putrefacto, de varios días”, por eso acudieron peritos de Criminalística y Forense, y por eso se llevaría el cuerpo al Semefo, pero todo cambió después. Peritos y policías se fueron.