Taxi choca contra pipa

Taxi choca contra pipa

“¡Aguas, aguas!”, gritó el pasajero. El taxista creyó que la expresión era por la pipa que vendía agua. Y sí, se trataba del camión pero no por el giro comercial, sino porque se detuvo. El choque fue de lleno, por alcance, en la capital chiapaneca. El parabrisas, tablero y volante del taxi se destrozaron. Chofer y usuario solo se llevaron un tremendo susto.

“Ya vete, ya no quieren nada”, le dice al reportero de nota roja el perito de Tránsito Municipal que se hizo cargo del accidente.

El taxi está a un lado del camino, por instrucciones del oficial. La pipa incluso dio vuelta. Todo parece “normal”, pero no lo es.

El taxista sigue tembloroso, aún. El carro de su patrón está muy dañado. Y ¿qué cuentas le va a rendir?

El taxi marca Nissan tipo Tsuru, color naranja, con placas de circulación 7138-BHE, con permiso de la SCTCC007205, circulaba de poniente a oriente sobre el bulevar Ángel Albino Corzo de Tuxtla Gutiérrez.

El chafirete recién había salido de su base ubicada en la 15 Oriente y 2ª Sur de Tuxtla Gutiérrez. Cruzó veloz el crucero de la calzada Caminera y pegado al camellón central, el taxista aceleró. Se dirigía a Revolución Mexicana.

De repente el pasajero gritó alarmado: “¡Aguas, aguas!”. En la misma vía y sentido que el taxi, circulaba un camión tipo pipa, color blanco, placas de circulación CV-68940 de Chiapas.

La pesada unidad, propiedad de Pacific Agua, circulaba lento. Daría vuelta en el retorno próximo, a la altura de la 20 Oriente.

El taxista no guardó su distancia y se estampó de lleno en la parte trasera del camión. Toda la defensa alta y metálica de la pipa, arremangó el cofre del taxi, destrozó el parabrisas y partió el tablero. Incluso el volante al cual se aferró el chafirete, se torció.

El pipero dio vuelta, pues ni se había dado cuenta del percance. A su camión no le causó un rasguño el choque. Se detuvo después de ver los daños y gritos dentro del taxi destrozado.

Y ambos conductores esperaron el arribo del perito de Tránsito Municipal para que determinara quién era el culpable. Pero el oficial estaba más ocupado en mantener el anonimato del percance y ahuyentar a la prensa.