El taxi dice que es “de lujo”. Lucía limpio. Impecable. El taxista no quiso entrar al hondo y sucio charco. Buscó la orilla y quedó atorado. Solo con la ayuda de otros colegas y de automovilistas pudo desatorar su unidad.
No llovió anoche, pero el charco igual se agigantó con el agua que sale de una válvula mal cerrada del Smapa, en el lugar.
El bulevar Andrés Serra Rojas, entre el libramiento Sur y 9ª Sur de Tuxtla Gutiérrez, volvió a lucir intransitable.
Al ver el enorme charco de agua estancada, unos se metieron peligrosamente en sentido contrario, otros pasaron encomendándose a los santos. Un ciclista buscó la orilla, por la acera.
Atrás un coche rojo y un taxi tipo Tsuru, emularon al ciclista.
Apareció de sur a norte un taxi marca Hyundai, con número económico 2941 y placas de circulación 5968 BHE. Dice “taxi de lujo”. Es nuevo, luce limpio, impecable, y el taxista no quería ensuciarlo, por lo que buscó la orilla para pasar el charco.
Sin embargo, por lo bajo del auto, parte del motor pegó en un trozo de cemento levantado en la acera y se atoró.
El taxista miró desesperado a su alrededor: solo agua sucia estancada. Sin que hubiera un clamor audible de ayuda, automovilistas y taxistas se mostraron solidarios, se detuvieron y ayudaron al chafirete angustiado.
Con fuerza levantaron el coche y finalmente se destrabó. Todos se fueron. El charco quedó en el lugar. Lleva allí casi 20 años, y por lo que se ve, allí seguirá. Es el charco “eterno”.












