El golpe de su auto le dolió. Pero reaccionó furioso al ver que el joven taxista hablaba con su esposa. Y los ardientes celos quemaron su alma y explotó. “¡¿Qué tienes que hablar con mi esposa?!”. El agente de Tránsito Municipal tuvo que intervenir para evitar una riña.
El joven taxista conducía el transporte público tipo Tsuru, con número económico 2610 y placas 6884-BHE. Circulaba de sur a norte sobre la calle 13ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez.
El muchacho, de unos 20 años de edad, conducía. A su lado, como copiloto y maestro, iba su padre, también taxista.
“Todo está bien mamá, no te preocupes, es que un ‘wey’ me pegó. Lo bueno que alcancé a frenar y no le pegó a mi papá”, dice por teléfono el joven, ya debajo de su unidad.
Su papá renguea. Se duele de la pierna derecha. “Puñalada, si no tiene nada, viejo payaso. Mi esposa es que está lesionada y no digo nada”, dice el conductor del Chevy.
Este auto tipo Monza, color gris, placas DSK-3545 de Chiapas, avanzaba de oriente a sobre la Avenida Central. Según el taxista, éste se pasó el alto del semáforo en la 13ª Oriente. “Su misma mujer lo aceptó que estaba en rojo”, dijo el joven chafirete.
Y eso le dolió al conductor del Chevy, más que el golpe a su auto. “Qué chingados tienes que hablar con mi mujer”, espetó. Y casi inicia la riña callejera, si no es por el oficial que se puso en medio de los dos rijosos.
La mujer fue valorada por paramédicos de Protección Civil Municipal y luego subida a la ambulancia PCAC-01. El taxista rengueaba, pero no lo valoraban.
“Veamos las cámaras”, dijo el joven taxista. Pero al parecer no sirven.
“Es un semaforazo y si no llegan a un arreglo los dos se van al corralón y a declarar”, dijo el comandante de Tránsito Municipal. Ya antes había llegado Tránsito del Estado con la comandante Irene González, que se hizo cargo mientras llegaba la patrulla de Vialidad Municipal. La discusión siguió 40 minutos y por fin llegaron a un arreglo y se movieron las unidades.












