Presumen que el tráiler se quedó sin frenos. Parece que rebasó por derecha y golpeó a una camioneta, y al huir, por el exceso de velocidad, la carga dominó al tracto camión en la curva previa al puente Belisario Domínguez.
La unidad volcó y se despedazó la caja. Cientos saquearon la cerveza ante la mirada escéptica y resignada de los únicos dos policías.
“No, no podemos hacer nada”, dice resignado mientras se encoge de hombros uno de los dos agentes municipales que arribaron al lugar.
Al principio uno de ellos intentó tímidamente detener a un hombre que cargaba charolas de cerveza enlatada. “Es tuyo pué, quítate de mi camino, tarado”, le contestó retador el muchacho.
El policía, entonces, fue junto a su compañero y luego se dispuso a tratar de aligerar el embotellamiento vehicular formado a la entrada de la colonia El Refugio.
Toda la carga estaba esparcida sobre la carretera, por lo cual quedaba un pequeño espacio para circular.
La escena era dramática. No tanto por el tráiler volcado, ni por la carga esparcida, sino por las personas presentes que saqueaban la mercancía.
Es que se disputaban la cerveza, enlatada o embotellada, ya sea por charolas de seis, 12 o 24 piezas.
En el lugar igual se veían hombres y mujeres, jóvenes, adultos, ancianos y hasta niños.
“Sí, para cargar chelas hasta tres rejas llevan esas tías, pero en su casa no pueden subir un garrafón”, dijo uno al pasar en un microbús, mientras grababa la escena con su celular.
Unos llegaron con camionetas, motos, rejas, cubetas, morraletas y hasta con caballos para cargar con lo saqueado.
Conmovedor fue ver a un joven con discapacidad motriz, que arribó al lugar. Apoyado con una muleta y un bastón para caminar, llegó con una cubeta. Recogió cervezas embotelladas. Luego eligió una caja con el mismo producto.
Con dificultad cargó con la cubeta en un brazo, mientras con el único pie iba empujando la caja. Al verlo batallando, la paramédico de Protección Civil lo auxilió. Detuvo el intenso tráfico de poniente a oriente y le ayudó a cruzar hacia su casa.
Los automovilistas se detenían a grabar la escena, otros bajaban rápido a tomar una botella de cerveza y otros, compraban de prisa una charola.
Los que saqueaban el tráiler vendían, con los automovilistas que iban de paso, en 100 pesos una charola de 12 piezas. Dinero fácil y rápido. Del conductor nada se supo. Al parecer huyó.
“Se le fue el freno”, intuyeron los policías. Así fue el reporte al 911. Pero al parecer no ocurrió así.
Unos 150 metros antes de la volcadura, el tráiler quebró las ramas de un árbol de flamboyant. Es que se orilló mucho.
A medio carril quedó una camioneta marca Dodge tipo Ram, color blanco, placas DC-28281. Presentaba un golpe en la parte trasera lado derecho.
Al parecer el tráiler marca Freightliner, color blanco, placas 97AE5N, lo rebasó por derecha y lo golpeó.
En un intento por huir, el trailero aceleró. La pesada unidad con doble semi remolque, cargada con toneladas de cerveza, llegó a la curva previa a la recta y al puente Belisario Domínguez.
La unidad subió al camellón central, derribó una luminaria de alumbrado público, volcó y la caja trasera se despedazó. La mercancía se esparció.
El chofer huyó, al parecer ileso. A los pocos minutos la noticia corrió como reguero de pólvora y al lugar acudieron decenas de personas.
Asimismo arribó la ambulancia FOMPC 052 de Protección Civil del Estado. Pero no hubo ningún lesionado. La paramédico sólo ayudó a un discapacitado a cruzar la calle y a llevarse su cerveza.
Durante casi dos horas el tráfico se vio afectado. Largas filas de autos varados por el lento avance, en ambos sentidos.
Finalmente se retiró el tráiler con número económico 54, propiedad de Servicio de Transportes Huilango. Los miles de pedazos de vidrio y latas de aluminio fueron barridos y recogidos.












