Una jovencita estudiante de Medicina fue llevada al hospital, debido a que la violaron la noche del miércoles cuando regresaba de la escuela y se dirigía a su casa. El agresor la sometió con arma blanca, en un lote baldío en Tuxtla Gutiérrez.
La jovencita lloraba. El cielo también. Solo ella y el omnipresente entienden lo que pasó. Nadie más. Los policías y paramédicos se conmueven, pero no hay empatía.
El ilícito se consumó la noche del miércoles, alrededor de las 22:00 horas. Pero el victimario seguramente había estudiado a la víctima, previamente.
La joven universitaria descendió del colectivo sobre el libramiento Norte de la capital chiapaneca. Comenzó a caminar sobre la calzada Los Almendros, hacia su domicilio.
Llovía, como presagio del copioso llanto que derramaría por dentro y por fuera la jovencita de 18 años de edad.
Al llegar frente al Canal 5, un hombre salió del lote baldío aledaño. Con arma blanca en mano, sometió a la solitaria e indefensa estudiante.
La arrastró hasta el monte y allí consumó la violación sexual.
El agresor huyó. La víctima salió apesadumbrada, bañada por la lluvia y más por su llanto. Y pidió auxilio.
Acudieron policías que no pudieron localizar al culpable. Y también paramédicos de la Cruz Roja que se limitaron a llevarla a un nosocomio, donde tal vez le quitarán el dolor del cuerpo pero jamás el del alma hecha pedazos.












