A casi tres años del deslave| aún existen damnificados

"Óscar Gutiérrez * CP. El miedo y la zozobra se naturalizaron; son los otros habitantes, de las comunidades de origen zoque asentadas en las inmediaciones del río Grijalva.

El panorama se complica en la actual temporada de lluvias y ciclones y la reubicación gubernamental a zonas seguras, pasó de la ilusión a la frustración, lo mismo que el anuncio de la Ciudad Rural Nuevo Mezcalapa se diluyó también con el paso del tiempo.

En los ejidos Nuevo México y La Jovi del municipio de Tecpatán, la destrucción dejada por las inundaciones de la presa Malpaso y los estragos provocados por la caída mortal del cerro de ""Juan de Grijalva"", permanecen y se expanden.

Han transcurrido casi tres años del desalojo de 33 comunidades y rancherías de los municipios de Ostuacán y Tecpatán pero los moradores de esos poblados no se reponen de los daños a sus viviendas y tierras de cultivo.



Conviven en atmósferas

de temores

e incertidumbres

En Nuevo México, 49 viviendas fueron dictaminadas bajo riesgo alto y medio, no aptas para habitarlas por los agrietamientos y debido a que se encuentran en suelos y taludes elevados.

El agente municipal Eduardo Suárez Rodas lamentó la desatención gubernamental de la reubicación de 79 familias damnificadas y la rehabilitación de 49 casas en riesgo creciente.

Hace dos años se anunció la construcción de la ciudad rural Nuevo Mezcalapa en el predio Los Reyes, de 84 hectáreas en el ejido ""Belisario Domínguez"".

El agente municipal Suárez Rodas habita también una vivienda en riesgo. Ante las circunstancias y el olvido de las autoridades, aseguró que por su cuenta algunas familias emigraron y se reinstalan como pueden.

""Nos enseñaron el proyecto, conocimos en películas cómo sería el asentamiento, pero todo quedó en imágenes"", sostuvo.



Reubicación por

cuenta propia

Fuera de las zonas de riesgo los desterrados por las aguas crean sus núcleos habitacionales, un ejemplo es don Valente León Chanona, quien perdió su casa y negocio de asado de carnes.

Hoy, con otras 15 familias levanta el nuevo poblado Los Tulipanes afirmando que ""Compramos la tierra, pagamos las máquinas y construimos nosotros mismos; nomás nos pagaron las casas y nos olvidaron; ahí que Dios te bendiga"", relató.

Los campesinos como Dominga Hidalgo de 70 años y su esposo Domingo Mazariegos de 81, habitan en lo alto, en una vivienda precaria, en espera de la reubicación que no llega.



Todavía hay esperanza

en los damnificados

""Si nos cambiaran de casa, allá arribita tenemos un solarcito que está más parejito"", confió.

En La Jovi, a un lado de la presa de Raudales Malpaso, vive Florencio Herrera con su esposa y sus tres hijos; él acaricia la esperanza de una vivienda digna y segura ante cualquier circunstancia natural, sin embargo, la llegada de las lluvias aumenta el nivel de la presa y el temor de padecer nuevas inundaciones.

""Le pido al gobierno que me eche la mano con un terrenito, no necesitó más; los 300 pesos que gano a la semana cuidando pollos apenas si alcanzan pa' comer"", afirmó.

Socorro Javier Jiménez está aprisionada por la angustia de vivir junto al embalse hidroeléctrico. ""Somos damnificados de las inundaciones. Hoy vivimos en riesgo de repetirlas"", advirtió.



Villas rurales

La caída del cerro La Pera en noviembre de 2007, sobre el río Grijalva y la destrucción del poblado ""Juan de Grijalva"", aceleró la construcción del primer asentamiento en su tipo - Nuevo Juan de Grijalva- como estrategia institucional de protección y seguridad comunitaria.

En febrero pasado se anunció la construcción de la segunda ciudad rural sustentable en Santiago El Pinar, uno de los 28 municipios más pobres y marginados del estado.

Actualmente prevalece el concepto de Villas Rurales, de las cuales se proyectan construir 32 en 18 municipios, tales como San Juan Chamula, Chenalhó, Chilón, Francisco León, San Andrés Larráinzar, Tenejapa, Marqués de Comillas, Mitontic, Oxchuc y Pantepec.

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