Aunque Chiapas mantiene un rezago educativo en el 13.1 por ciento de su población que no sabe leer ni escribir, existen casos que son destacados por la dedicación puesta en los meses que dura una formación académica; en ese rubro se encuentra Romualdo Girón Sánchez, originario de Tuxtla Gutiérrez y este jueves a sus 64 años de edad obtuvo de manos del director del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos (Icheja), Gustavo Gómez Ordóñez, su certificado de secundaria.
Durante el evento que se llevó a cabo en la Casa de la Cultura Luis Alaminos, en la capital, el graduado solicitó un empleo a las autoridades y, en reconocimiento al esfuerzo de dos años de preparación, se le ofertó un espacio laboral.
Infancia
Desafortunadamente, Romualdo tuvo una niñez complicada; a los siete años quedó huérfano y la única opción para conseguir alimentos, fue la de trabajar. Cumplió 42 años de estar en el rubro de la construcción, de la obra civil, como él la llama.
Pasaron 24 meses para que Girón Sánchez acreditara el nivel de secundaria; fueron muchos días, dice, de sacrificio, de combinar el estudio y el trabajo. Su oficio le permitió sacar adelante a sus ocho hijos. En sus manos no sólo presume su certificado, sino también la oportunidad de seguir preparándose; junto a él, tres personas más cumplieron el objetivo y se sumaron ocho de nivel primaria.
Le interesa terminar el nivel de preparatoria, añade, porque nunca es tarde para seguir aprendiendo y porque los tiempos son difíciles; la vida, considera, cada día se vuelve más sistematizada. “Tenemos que aprender números, a leer”.
Interés
Don Romualdo, de pequeño, veía los letreros, ahí empezó el cosquilleo por aprender a leer, pero no sabía el contenido de las frases; sus números, para cobrar los trabajos que hacía, los sacaba de forma empírica, porque, destaca, en el recorrer de la vida se aprende el 1, 2 y 3.
Envió a compañeros de su edad un emotivo mensaje: que no desperdicien su tiempo en el alcohol, drogas o en actividades que no sean de beneficio, pueden aprovechar ese espacio, sugirió, para estudiar y preparase.
Ser papá y estudiar, considera, es complicado porque se tienen que hacer las tareas, leer los libros y documentarse bien para los exámenes, para obtener resultados favorables.
Dirección
Gómez Ordóñez, director del Icheja en Chiapas, puntualizó que a pesar de la problemática que se vive en la entidad, se ha combatido el rezago educativo en un cuatro por ciento en Tuxtla Gutiérrez, números que son significativos considerando el recorte de presupuesto (30 por ciento) que tuvo el organismo.
Agregó que en la actual administración estatal, se han entregado 14 mil 460 certificados; de ellos, cuatro mil 520 son de primaria y el resto de secundaria, más allá de los números, enfatizó, lo que buscan es evitar la simulación y que cada documento entregado refleje un aprendizaje real en los jóvenes y adultos.
Al ser Chiapas un estado con altos problemas de marginación, buscarán una ampliación de recursos económicos; la desaparición de 15 coordinaciones, explicó, ha provocado que se reduzcan las atenciones en algunas zonas donde las personas aún no saben leer ni escribir.
El funcionario estatal destacó que Tuxtla Gutiérrez se ha convertido en un referente nacional y podría ser una ciudad que, en breve, levantaría la bandera blanca, es decir, que el combate al rezago educativo está dando resultados positivos.
Logro
Para don Romualdo es de mucha satisfacción que existan organismos tan nobles como el Icheja, cuyo propósito sea el de sacar del rezago educativo no solamente a los jóvenes, sino también a los adultos mayores sector que, históricamente, ha sido abandonado.
Califica de excelente la atención que recibió en el Instituto, por el tiempo que dedicaron las maestras; con paciencia, comprensión y orientación, resaltó, es como formaron por dos años a quienes egresaron de la secundaria.
Retos
Lo que ahora se busca, informó el director del Icheja, es terminar todo acto de corrupción cuando se entregan los documentos a los jóvenes y adultos, lo que permitirá que la educación no sólo sea de calidad, sino también que el combate al rezago muestre números positivos en todas las zonas donde tienen presencia.
También se espera un replanteamiento para no desatender aquellas poblaciones que están marginadas y que requieren del apoyo de personal calificado en la lectura y escritura; en muchos casos, los trabajadores del organismo caminan hasta cuatro horas, para llevar los programas a las comunidades más remotas, pero los resultados son favorables y muestra de ello es Romualdo Girón que, una vez recibido su documento, ya se prepara para cursar la preparatoria.












