La expansión de la mancha urbana, los incendios forestales recurrentes y la pérdida de cobertura vegetal, continúan representando algunas de las principales amenazas para los ecosistemas que rodean a Tuxtla Gutiérrez, advirtió Nancy Gabriela Franco Guillén, directora del Área Destinada Voluntariamente a la Conservación Parque Guanacastle.
La especialista aclaró que las recientes denuncias difundidas en redes sociales sobre presuntos daños ambientales relacionados con la extracción de material pétreo no corresponden a terrenos ubicados dentro de la reserva ecológica.
Meseta de Copoya
Explicó que el banco de material señalado se localiza fuera de la Meseta de Copoya y cuenta con permisos para operar, aunque reconoció que la actividad genera afectaciones indirectas como ruido y dispersión de polvo.
“Lo que sí hemos visto durante años es una pérdida constante de vegetación debido al crecimiento urbano y a los incendios forestales que afectan la reserva”, señaló.
Restauración ecológica
Indicó que desde hace más de cinco años se realizan trabajos permanentes de restauración ecológica en la zona, donde se han plantado más de 10 mil árboles con una tasa de supervivencia cercana al 85 por ciento.
Uno de los principales objetivos de los trabajos de restauración es recuperar los servicios ecosistémicos que brinda la reserva, particularmente la captación y almacenamiento de agua.
La Meseta de Copoya funciona como una gran esponja natural que permite la infiltración de agua de lluvia hacia los mantos que abastecen a Tuxtla Gutiérrez y Suchiapa.
“La pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad del suelo para absorber agua y eso agrava los problemas de escasez que ya enfrenta la ciudad”, afirmó.
Advirtió que, de mantenerse el ritmo actual de urbanización sin criterios de sustentabilidad, en los próximos años podrían agravarse fenómenos como el estrés hídrico, el aumento de temperaturas, problemas de salud pública e incluso conflictos sociales derivados de la falta de recursos naturales.












