"Francisco Valdés Ugalde * El Universal. Estados Unidos no es América sino sólo una de sus partes. Esta verdad elemental ha sido obstruida por la apropiación del nombre del continente por ese país en su lenguaje identitario.
Pero los indicadores fundamentales de la realidad continental son tercos. El país más poderoso de la Tierra no deja de ser parte de la realidad íntima del continente. Migración, narcotráfico, tráfico de armas, violencia, procesos de integración por tratados comerciales, acuerdos y tratados internacionales, democracia, derechos humanos forman parte de las interacciones cotidianas del continente.
La revolución de las comunicaciones y la globalización han provocado que, no obstante el superior volumen de intercambio entre América del Norte, Europa y Asia, ""Las Américas"" sean un continente destinado a vivir junto, a incrementar sus vínculos y a resolver su interacción e integración.
Una visión de futuro no puede eludir la interlocución entre todos los países y todos los actores. El cambio de orientación política mayoritario en EU debe ser considerado seriamente por los estados latinoamericanos, más allá de la retórica antiimperialista. Se requiere de una convicción profunda de que la consolidación de la sociedad abierta depende de un giro drástico de los enfoques tradicionales y atávicos que, tras actitudes de defensa, esconden las más oscuras resistencias al cambio político y social en búsqueda de la igualdad.
La presidencia de Barack Obama se inicia manana martes y ofrecerá una oportunidad para que los países de América retomen una interlocución constructiva en el eje norte-sur.
Es evidente que las condiciones de cada país y subregión en América Latina difieren considerablemente. Pero un acercamiento bien dirigido permitiría identificar coincidencias y asuntos en los cuales es posible fomentar la cooperación de ida y vuelta, de igual a igual con un mismo espíritu: hacer de América un continente sin antagonismos históricos y abierto a la integración.
En esta tarea varios organismos pueden jugar un papel fundamental. El más importante de ellos es la Organización de los Estados Americanos que, bajo el liderazgo de su secretario general, José Miguel Insulza, ha cobrado un nuevo impulso y ha superado la visión tradicional de un ""ministerio de las colonias"".
En abril tendrá lugar la Cumbre de Las Américas, primera a la que asistirá el nuevo presidente de Estados Unidos. Será una ocasión excepcional para entablar la perspectiva del diálogo en que debiera situarse a las relaciones entre los estados americanos.
Quizá la idea de emular a Europa en su largo pero exitoso proceso de integración se antoje inverosímil, pero no es descabellado pensar que, ajustados a nuestras condiciones, esa imagen puede ser una bandera para superar la imposibilidad histórica que José Vasconcelos capturó en la contradicción entre bolivarismo y monroísmo.
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Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM
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