Aumentó consumo de alcohol en pandemia

Aumentó consumo de alcohol en pandemia

El consumo de bebidas alcohólicas incrementó durante la pandemia debido al confinamiento de las familias, donde los principales afectados son los jóvenes y adolescentes, aseguró José Luis J., delegado en Chiapas de servicios generales de Alcohólicos Anónimos, en el marco del Día Mundial sin Alcohol.

En esta fecha que se conmemora cada 15 de noviembre, señaló que la suspensión de actividades escolares y laborales generó un ambiente propicio en los hogares para la ingesta de licores y cervezas, sustancias que pueden ser adictivas, hasta propiciar una enfermedad.

“Hay personas en cuarentena desde hace meses que estaban acostumbradas al movimiento, a tener actividades diarias, por eso la suspensión les pegó, sobre todo a los estudiantes, que ven en el alcohol una forma de distraerse”.

Además dijo que los entornos familiares violentos y donde los padres toman este tipo de bebidas frente a sus hijos son factores que favorecen el consumo a edades cada vez más tempranas, llegando incluso a los 10 años, cuando los niños aún están en educación primaria.

“Nosotros como AA sólo podemos sugerir nuestro mensaje: uno de nuestros principios es estar sabedores de que esta es una enfermedad, no un vicio, y que como tal debe ser atendida, desde la prevención”, subrayó el delegado.

José Luis J. señaló que entre los problemas más frecuentes, relacionados con este hábito, están los accidentes de tránsito, las fracturas familiares, pérdidas de empleo, dificultad para socializar, deserción escolar, trastornos del sueño y diferentes enfermedades.

Si usted está interesado en recibir los servicios de AA puede acudir a cualquiera de sus 368 grupos ubicados en Chiapas, donde son atendidos cerca de cuatro mil personas, entre mujeres y hombres, muchos de ellos menores de 29 años.

Inicio en ocho de cada 10 pacientes

El alcohol es la droga de inicio en ocho de cada 10 pacientes que consumen sustancias de mayor impacto, realidad que urge atender en Chiapas, donde el consumo de bebidas embriagantes es parte de la cotidianidad, al punto de ser consideradas un elemento religioso, señaló Vladimir Becerril Vargas, director del Centro para la Prevención y Tratamiento en Adicciones (Centra) con sede en Berriozábal.

Explicó que en las cinco clínicas del Centra se atienden a unas 200 personas consideradas como “poliusuarias” porque dependen de dos o más drogas; muchas de ellas jóvenes y adolescentes: “son pacientes que combinan el alcohol con cocaína, marihuana o antefaminas”.

En Chiapas se vive una situación particularmente grave –advirtió- porque las bebidas alcohólicas son parte del esparcimiento, la cultura, las costumbres y las tradiciones religiosas como un elemento casi imprescindible.

Además, en la entidad se ha detectado el consumo de cervezas y licores en adolescentes de 12 años de edad o menos, que generalmente son introducidos a esta práctica por sus padres, “quienes les enseñan a beber para que no pasen vergüenzas o para que lo hagan con moderación, pero todo termina saliéndose de control”.

Para prevenir este problema en los jóvenes lo mejor que pueden hacer los padres no es prohibir la ingesta, sino mantener una comunicación efectiva con sus hijos: “y no hablo de interrogatorios”, expuso Becerril, sino de un diálogo abierto que debe darse en la convivencia diaria.

“No se trata de preguntarles únicamente cómo les fue en la escuela o cuánto sacó en el examen”; se debe hablar de todos los temas y siempre, pero para ello debe haber una interacción de calidad: “puede ser una hora cada día, pero sana, sin el uso de celulares ni de la televisión”.

El director recomendó acercarse a los servicios del Centra si se tienen dudas o preocupación sobre la forma de beber o de usar otras sustancias; o si este hábito le ha generado problemas constantes en los ámbitos social, familiar o económico.