"Ayer se celebró el Día Internacional de las Aves, y pese a la importancia de este tipo de fauna no se vieron acciones en este sentido que en otras ocasiones con otros temas sí se ven, con excepción del Área de Conservación de la Biodiversidad de Ecosur con sede en los Altos, que hizo un llamado a la conservación del hábitat sujeto a afectaciones y deterioro que impactan en especies migratorias, es decir, vistantes en tránsito que ya no tendrán sitio para hacer escalas, lo que las coloca en grave riesgo.
Las aves, agentes conservacionistas, de limpia pública sin sueldo, guardianes del equilibrio entre algunas especies que tienden a reproducirse con demasiada rapidez como los roedores, merecen todo el respeto por su enorme contribución a la vida.
Las aves, además de obsequiar música de todo tipo, embellecen los cielos y los árboles, alegran la existencia.
También se ha pretendido ver en algunas de ellas cualidades y defectos. Así, en la imaginería las hay ""argüenderas"" o anunciadoras de visitas inoportunas y de festejos, como el chiturí, y en el ""peor"" de los casos están las que anuncian el fin de los días a quien así lo quiere creer.
Lo cierto es que las aves tienen bajo su responsabilidad una serie de funciones conectadas con un imprescindible equilibrio ecológico. Algunas contribuyen a la polinización, muchas otras consumen frutas de la región en que habitan y al desechar las semillas ""fertilizadas"" van sembrando nuevas plantas de las que se alimentan, renovando cada día de esta manera las más diversas especies.
Hay quienes han dicho haber sido testigos de que la Región Central donde se asienta la ciudad más grande de Chiapas, fue en algún tiempo hábitat de infinidad de aves que hoy es muy difícil observar, no obstante, pese a la gran extensión de la plancha de concreto, todavía ahora se puede observar el paso de ruidosos loros o pericos en el mismo centro de la urbe.
Sin embargo, es evidente que el deterioro del hábitat en distintas regiones de Chiapas está poniendo en riesgo especies menores y mayores como las águilas, pues en la Selva Lacandona, la ceiba, el árbol en que vive, es objeto de feroz depredación.
En el Día Internacional de las Aves sólo queda desear que la mano humana deje de destruir la casa de estas especies que tanto beneficio aportan.
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