Vendedores de ramos no levantan sus ventas y confían que este domingo se eleven, además de que muchos de los compradores regatean los bajos costos de entre 10 y 20 pesos de los productos que ofertan.
Al respecto, Víctor Aguilar, tejedor de palma desde su infancia, comentó que se dedica a la actividad por tradición y llegó a Tuxtla Gutiérrez procedente de la comunidad de Aguacatenango, municipio de Venustiano Carranza.
En compañía de su familia, comenta que de visitar la capital, aprendió el arte de tejer la palma y hacerla en forma de cruz o de trigo desde que era muy pequeño.
La palma se corta en los alrededores de la comunidad donde habita, pero asegura que año con año es más complicado conseguirla, puesto que los terrenos se utilizan para la siembra y cosecha del maíz.
Por lo que este año ha sumado a sus productos algunas artesanías que también son elaboradas con palma, pero que provienen de la zona centro del país, en especial del Estado de México.
“La gente viene y pide que le vendamos en cinco pesos la palma que vendemos en diez pesos, siempre piden rebaja”, comparte.
Los costos de los productos que oferta van desde los diez hasta los 20 pesos, y aun así, los compradores le dicen que son caros y piden que se les descuente a los costos.
En su comunidad de origen, Víctor y sus hijos se dedican a las tareas del campo, por lo que sólo en Semana Santa acuden a realizar la venta de la palma tejida en los alrededores de las iglesias de Tuxtla Gutiérrez, con la esperanza de obtener algunos ingresos que les sean útiles para el día a día.
Este año se perdió la cosecha de maíz por las lluvias, ya que se anegaron las parcelas y en consecuencia no hubo producto, por lo que asegura, se le entregó un apoyo por parte del gobierno, pero sólo fueron seis mil pesos que no les son útiles para resolver los gastos del año.












