El contador público certificado René Cruz Montalvo comentó que en los últimos años muchas personas recurren a financieras y otras empresas para gestionar un préstamo ante una necesidad, ya que obtener un financiamiento en un banco puede resultar complicado para algunas, debido a los requisitos que solicitan, pero al hacerlo se arriesgan a ser extorsionadas u hostigadas.
Mencionó que un factor que ha obligado a muchos a no recurrir a las instituciones bancarias, es que un alto porcentaje de los mexicanos están registrados en el buró de crédito por alguna razón, como un crédito al consumo o un crédito departamental, por lo que muchos usuarios de la banca y servicios financieros se encuentran en la lista.
Explicó que el estar registrado en el buró de crédito se limita el acceso a préstamos con los bancos, y eso ha sido aprovechado por algunas instituciones financieras irregulares, empresas fantasma, incluso aplicaciones móviles que ofrecen algún servicio, para otorgar créditos demasiado fáciles y rápidos.
Muchos ofrecen el servicio sin revisar el buró de crédito, si el usuario tiene otra deuda o si tiene la capacidad de pago, todo para que después apliquen una cobranza intimidatoria y altas tasas de intereses en caso de que se atrase en un pago.
Refirió que este tipo de empresas han proliferado en los últimos dos años en que se vivido la pandemia en México y el mundo, ya que muchas personas perdieron sus empleos y no tienen ingresos fijos, por lo que buscan opciones de financiamiento para pagar alguna deuda pendiente, para montar un pequeño negocio o simplemente para seguir sobreviviendo.
“Han surgido muchas empresas de ese tipo, basado principalmente en la necesidad que están teniendo los ciudadanos de obtener un financiamiento a costa de lo que sea, para liquidar sus gastos o poner un pequeño negocio, y ahí es donde muchos pueden caer en un fraude”, declaró.
Enfatizó que una de las cosas que debe considerar y que no se debe dejar pasar a la hora de solicitar un préstamo ante cualquier institución bancaria o empresa, es firmar un contrato físico que estipule las condiciones generales, como la cantidad, los plazos, la tasa de interés, los intereses a pagar en caso de atraso, penalizaciones y otros.
“Hay que tener la certeza de cuánto nos van a cobrar de interés, el tiempo de cobro, cuáles son las condiciones específicas, y en el caso de no pagar a tiempo, cuáles son los intereses de mora, si hay algún otro tipo de sanción; todas las condiciones de préstamos se deben revisar, sea la institución que sea”, indicó el especialista.












